Luis Muñoz Fernández

En una obra sobre la llamada Ilustración escocesa, una de las cumbres intelectuales de la humanidad, James Buchan, el novelista escocés formado en Oxford, dice que en un lapso aproximado de 50 años (de 1745 a 1789), Edimburgo, una ciudad que durante siglos había sido sinónimo de pobreza, fanatismo religioso, violencia y suciedad, puso los cimientos mentales del mundo moderno.

Entre la pléyade de genios escoceses de aquel prodigioso siglo XVIII, destaca el filósofo David Hume, mundialmente conocido por sus contribuciones a los fundamentos del método científico y también por sus ideas radicales sobre la religión, mismas que serían usadas en su contra por las autoridades de la Universidad de Edimburgo para impedir su ingreso como catedrático.

Casi 300 años después, parece que sus problemas con aquella universidad han resurgido, aunque por un motivo distinto. En un episodio más del revisionismo histórico que ha desatado el movimiento “Black Lives Matter”, estudiantes de la Universidad de Edimburgo le han pedido a los rectores que le quiten el nombre de David Humeal edificio más alto del campus por las opiniones que el filósofo plasmó en un ensayo titulado “De los caracteres nacionales”, donde puede leerse: “Tiendo a sospechar que los negros, y en general todas las otras especies de hombre (porque hay cuatro o cinco clases diferentes), son naturalmente inferiores a los blancos”.

A la luz de la sensibilidad y los conocimientos actuales, las palabras de Hume son inaceptables. Sin embargo, debemos preguntarnos si podemos juzgar a un personaje del pasado con los criterios morales del presente. En aquella época ni siquiera existía el concepto de racismo y se veía la esclavitud como algo natural y necesario. Los estudiantes demandantes consideran que Hume, pese a ser un hombre de su tiempo, no tuvo justificación, pues conocía las críticas a la esclavitud que ya circulaban entonces.

Mientras se analiza el asunto, la Torre de David Hume pasó a llamarse 40 George Square. Esperemos que ahora no quieran quitar la bella estatua de Hume en la Royal Mile. Los estudiantes de filosofía de la Universidad de Edimburgo siempre acuden a ella para frotarle el dedo gordo del pie derecho antes de los exámenes buscando suerte y la sabiduría del filósofo.

Es justo señalar también que David Hume expresó en el ensayo “Sobre lo populoso de las antiguas naciones” su oposición decidida a la práctica de la esclavitud.

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