Mario Abner Colina 
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Pocas superproducciones épicas han sido tan intimistas, reflexivas y sin condescendencias como el thriller de venganza vikingo El Hombre del Norte.
Es lo que ocurre cuando a un cineasta de culto como Robert Eggers, aclamado por sus profundos y simbólicos filmes como La Bruja y El Faro, le dan 90 millones de presupuesto y una misión de hechicero nórdico: convertir su tradicional público de nicho en una audiencia global masiva.
«Le prometí al estudio que haría la película de Robert Eggers más entretenida posible. Sin su ayuda y sin su presión, no habría podido lograrlo, porque en mis instintos no está el entretener.
«Se podría pensar que yo no tenía nada que hacer dirigiendo esta película, porque no tenía la experiencia requerida. Pero lo ignoré y fui el general de la armada. No fue fácil», admite el estadounidense en entrevista.
El Hombre del Norte, que llegará a los cines este jueves, hizo abandonar a Eggers su Nueva Inglaterra, el territorio tradicional de sus ficciones, remar hacia Islandia y narrar la historia de Amleth, el príncipe que inspiró el «Hamlet» de Shakespeare.
Proveniente de las leyendas escandinavas, el personaje (Alexander Skarsgard) es el hijo de un rey asesinado (Ethan Hawke) que hace como propósito de vida vengar a su progenitor, alrededor del siglo 10.
Asesorado por arqueólogos, historiadores y académicos especialistas en la cultura nórdica, Eggers defiende su largometraje como el primera en décadas que hace justicia a los vikingos.
«Una de las más auténticas películas vikingas que hay es The Vikings, con Kirk Douglas, ¡y es de los 50! Pero es más cercana a la realidad que lo que se ve en History Channel.
«Pero gracias a Odín por History Channel y la serie The Last Kingdom y los videojuegos de vikingos, porque no me habrían financiado esto sin el hambre por la cultura vikinga que estos productos generaron».
Dentro del metraje, brillan una brutal redada para saquear una aldea, rodada en un plano secuencia, lo mismo que una pelea de espadas tan visceral como infernal, en las faldas de un volcán en erupción y con combatientes desnudos.
El elenco, que también cuenta con estrellas como Nicole Kidman, Claes Bang y Anya Taylor-Joy, sufrió a las órdenes de Eggers, quien rodó el filme con una sola cámara, un estilo casi religioso para él, y tuvo una exigencia inédita para la mayoría.
«Las escenas de acción fueron lo más duro para Alexander, eso es seguro. Y fueron las más difíciles de planear, porque les pusimos mucha atención y cuidado (él y el fotógrafo Jarin Blaschke). Pero cuando las expectativas son altas, la disciplina debe ser alta».
El pensamiento mágico de los vikingos es explotado en la narración y la fantasía aquí se mezcla con la normalidad: hay valquirias, cuervos que son herramientas del destino, rituales paganos de transfiguración y hasta apariciones del árbol Yggdrasil.
«Así la gente veía el mundo. No había ateísmo en esa cultura», subraya Eggers.
El proyecto, uno de los más esperados del 2022, sacó del retiro fílmico a la cantante Björk, quien no había hecho una película en 17 años y aquí interpretó a una sacerdotisa que dice a Amleth lo que le depara la providencia.
«Nadie podía haber interpretado a una sacerdotisa con la facilidad con la que lo hizo ella. Era una enorme responsabilidad contar con Björk, porque no había hecho cine en mucho tiempo.
«Pero ella y Sjón, el coescritor, son amigos desde la adolescencia. Yo mismo me hice su amigo. Fue un ambiente familiar para ella y, bueno, acabó haciendo de una suerte de versión de sí misma», bromea.

Cuarón, su Norte
Hay muchos enamorados de El Hombre del Norte, y uno de los más importantes es Alfonso Cuarón.
El cineasta mexicano, comparte Robert Eggers, ha sido su brújula creativa cuando ha tenido baches y siempre le ha dado críticas honestas y duras.
«Me avergüenza decirlo, pero vino a una proyección (de El Hombre…) y todo lo que pude hacer fue mirarlo mientras él veía la película. Cada que parpadeaba, que hacía un gesto, yo decía: ¡La odia, la odia! Al final se me acercó y me dijo: ‘Cabrón, sé que me invitaste para criticarte, pero tengo que alabarte'».

¡Participa con tu opinión!