El agente del Ministerio Público de la Unidad de Trámite Común de la Fiscalía General del Estado enfrentó críticas cuando llevó a audiencia inicial e intentó imputar al profesor que hirió a un peligroso delincuente durante un robo en su domicilio. El profesor fue acusado de lesiones y privación ilegal de la libertad.
Durante la audiencia, que se realizó ayer por la mañana en una de las salas de Juicios Orales del Primer Partido Judicial con sede en Aguascalientes, un juez desestimó la imputación al considerar que el profesor actuó en legítima defensa, protegiendo su patrimonio y su integridad personal.
El incidente ocurrió el pasado miércoles 18 de abril, cuando Mauricio, el profesor, llegó a su casa ubicada en la avenida Aguascalientes Sur, casi esquina con la calle Almería, en el fraccionamiento El Dorado, y sorprendió a un delincuente en pleno robo.
El ladrón, apodado «El Borolas», había tomado varios objetos y trató de huir al ser descubierto. Sin embargo, durante el forcejeo que siguió, «El Borolas» atacó al profesor con una herramienta y le propinó varios golpes en la cabeza. A pesar de ello, el señor Mauricio logró someterlo y posteriormente llamó a los servicios de emergencia.
«El Borolas» fue trasladado en una ambulancia de la Cruz Roja al Hospital Hidalgo debido a un grave golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente.
A pesar de su acción defensiva, la policía arrestó al profesor y lo puso a disposición del agente del Ministerio Público de la FGE, quien abrió una carpeta de investigación por lesiones dolosas y privación ilegal de la libertad.
No obstante, en la audiencia celebrada, el juez de Control y Juicio Oral Penal determinó que Mauricio actuó en legítima defensa, desestimando así la acusación del Ministerio Público. Tras declarar que no había motivos para vincular a proceso al profesor, Mauricio fue liberado.
Hasta ahora, la Fiscalía General del Estado no ha comunicado si presentará un recurso de apelación, aunque el fiscal Jesús Figueroa Ortega señaló que el profesor cometió un exceso de violencia, argumentando que debería haber simplemente sometido al delincuente y entregado a la policía, en lugar de propinarle una golpiza que lo dejó al borde de la muerte.