Aunque aquí no hay apuestas de por medio la ventaja está a favor de Veolia, que sin mayor esfuerzo estruja a cientos de usuarios que no se cansan de clamar por la regularización del servicio de agua, y de paso le pinta un violín a la autoridad municipal, que por su parte hace como que hace y al final nada hace para solucionar este problema.

La empresa francesa asegura que realiza un gran esfuerzo para mejorar la atención, para ello presenta programas de “primer mundo” pero que al pueblo no satisface, ya que no se reflejan en una mejoría. Los tandeos es práctica recurrente en varios sectores pero en otros tardan días o semanas en recibir el líquido, una prueba que la empresa sólo dora la píldora.

En una de las tantas veces que la alcaldesa María Teresa Jiménez ha comentado sobre este asunto, repitió el pasado 6 de marzo que “se trabaja en un proyecto con otros municipios y el gobierno del estado, pero se buscará que sea uno bueno para garantizar la prestación de este servicio”, plan que los ciudadanos exigen que se traduzca en una realidad porque el tiempo de los compromisos ya se agotó.

Jiménez dejó de hablar que daría por terminado el título de concesión, enfocando sus baterías “a dejar un buen proyecto”, con lo que de hecho acepta que el final del convenio no será en su tiempo sino de quien le suceda en el cargo y para entonces será quien decida qué es lo más conveniente.

De cualquier manera reflexiona que “se analiza si (el servicio) será de forma mixta, si el municipio tiene la rentabilidad para prestar el servicio, o considerar la realización de un referéndum para preguntarle a la ciudadanía con bases a las opciones en ese momento lo cual deberá suceder junto con los expertos”.

Ir a una votación ciudadana para que decida lo que es una obligación del Ayuntamiento es hacerle al embozado, porque a final de cuentas poco importa quién sea el encargado de dotar de agua a los habitantes,  cuando lo verdaderamente válido es que lo haga bien, además de que los versados sobre el tema darán su punto de vista sin necesidad de recurrir o apoyarse en consultas públicas.

Los aguascalentenses han sabido soportar estoicamente las incontables promesas de Veolia y de la autoridad municipal, lo cual no debe traducirse en que siempre “aguantará callado”, por lo que de la misma manera que Acción Nacional se hizo de su primer triunfo en la alcaldía ofreciendo que solucionaría el problema del agua, de lo cual han pasado 20 años, por el mismo asunto se les puede escapar el poder.

Se desconoce las razones que hay para que las autoridades asuman una actitud blandengue cuando el título de concesión establece claramente las razones que se pueden esgrimir para darlo por cancelado. Gobernantes panistas y priistas han sido incapaces de ponerle el cascabel al gato, por lo que si los actuales no hacen algo que verdaderamente vaya a favor de la sociedad pueden tener serios problemas en 2022. Recuérdenlo, tienen poco tiempo para hacer algo más allá que volutas de humo.

CORREGIR LOS BANCOS

Las altísimas comisiones que cobran los bancos y lo poco que pagan a los ahorradores obligan a exigir una reforma financiera, para que las instituciones sean verdaderamente al servicio de la sociedad y se conviertan en un soporte de la economía del país.

Hay un abismo entre lo que aplican y lo que otorgan, señaló el especialista Gerardo Sánchez Herrera, al subrayar que con un cambio en las reglas habría el equilibrio necesario entre los diferentes factores que intervienen en las transacciones.

Dio como ejemplo que “si yo llevo 100 mil pesos a cualquier banco me van a pagar el 5% anual, pero si yo debo 100 mil pesos a alguna tarjeta de crédito, me cobran una tasa del 50% o un 60%, o sea hay una desproporción entre las tasas”.

Por lo anterior consideró que la banca mexicana “es ineficiente, subdesarrollada y ha quedado mucho a deber”, de ahí que se hace necesaria una transformación en el sistema bancario donde los órganos reguladores no sean tan estrictos y ello permita tener un servicio más accesible para todos.

Subrayó que la función de la banca es captar y colocar recursos, así como fomentar que las personas ahorren y se pague un premio o un interés de sus ahorros y ese dinero colocarlo o prestarlo, pero lejos de que los bancos sean facilitadores han quedado mal, ya que lo único que les interesa es obtener más ganancias.

Sánchez Herrera explicó que el Producto Interno Bruto (PIB) de México equivale a 2.4 billones de pesos, mientras que los créditos de la banca llegan sólo al 20% del PIB, y si se suman las sociedades financieras populares (Sofipos), las sociedades financieras de objeto múltiple (Sofomes) y las uniones de crédito, sumarían el 25%, esto es, 6 billones de pesos. Lo ideal en un país en vías de desarrollo es que la banca preste el equivalente al 60% del PIB, esto es, que debería estar prestando 15 billones de pesos a los pequeños comerciantes, a los grandes empresarios, o la persona que quiere comprar un electrodoméstico o un automóvil.

El problema es que los créditos están muy restringidos y con muchos requisitos lo que aleja a los interesados, quedándose sin utilizarse los recursos para fomentar las actividades productivas y de apoyo a la colectividad.

El único sector donde la banca es competitiva es en los créditos hipotecarios, porque va de garantía la hipoteca del bien inmueble y no prestan al 100% del valor, sino sólo hasta el 85 o 90% y es en algo que todos los bancos compiten y por lo mismo las tasas no se disparan.

Para hacer que la banca esté al servicio de la sociedad se requiere una reforma financiera, donde incluso se quiten tantas regulaciones por parte de las autoridades, para que la banca sea más accesible a toda la población.

Al respecto, el actual coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal Ávila, propuso el año pasado un cambio en los servicios que proporciona la banca, pero tras las protestas que hubo del sector ante el presidente de la República se “congeló” la iniciativa, que bien haría el partido gobernante en replantearla para que exista un equilibrio entre lo que pagan al ahorrador y el porcentaje que cobran.

EN LA MISMA BARCA

Saber que en otras partes de la República también sufren por la postergación o cancelación de eventos regionales, nacionales o internacionales, como sucede en Aguascalientes con la Feria de San Marcos, es un desahogo. La famosa pandemia obligó en 16 entidades que las autoridades locales a tomaran la decisión por considerar que eran motivo de concentración masiva, evitándose con ello el contagio que en muchos casos ha resultado mortal. Aquí el gobernador Martín Orozco Sandoval dispuso diferir las fiestas de primavera, que se programaban del 17 de abril al 10 de mayo, para junio o julio. En el vecino estado de Zacatecas tendría lugar el Festival Cultural Zacatecas 2020 del 4 al 18 de abril y quedó para una fecha por definir. La Feria de Puebla programada del 10 de abril al 10 de mayo tendrá lugar en noviembre. La Feria de Nayarit, que sería del 6 al 29 de marzo fue suspendida. El Festival Pa’l Norte 2020, en Monterrey quedó para otra ocasión, lo mismo que el Fronterizo Fest. en Tijuana. El Festival Toluca, en el Estado de México y el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, Jalisco. Otros que también quedaron para más adelante fueron el Tianguis Turístico de Mérida, establecido del 22 al 25 de marzo, que será del 19 al 22 de septiembre y la Cumbre Mundial de Turismo, prevista en Cancún del 21 al 23 de abril, será en octubre próximo. El tradicional torneo profesional de tenis San Luis Open Challenger Tour 2020, que tendría lugar del 6 al 12 de abril en la capital potosina fue cancelado. En Oaxaca el medio maratón Rock ‘n’ Roll del 15 de marzo fue anulado. La Feria de Tabasco, del 1 al 10 de mayo y el partido inaugural de beisbol de los Olmecas de Tabasco, del 7 de abril, se cancelaron. La Feria Internacional del Caballo, de Texcoco, que sería del 20 de marzo al 19 de abril, fue pospuesta hasta nuevo aviso.