Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El Gobierno estuvo al tanto, pero la decisión final fue del Rey. Juan Carlos I no quería perder el título y su hijo buscaba una solución voluntaria… (elpais.com).

Comentario:

¿El rey emérito Juan Carlos I abandonando España? Suena fuertemente a un destierro. ¿Qué hizo para merecerlo? ¿Tan mal rey fue?

Resulta que está siendo investigado por corrupción y la monarquía española iba a sufrir un deterioro considerable estando el rey emérito en el país. El Rey Felipe VI buscó la solución menos mala, porque no pareció haber una buena dadas las opciones (por ejemplo, quitar el fuero a Juan Carlos I) y se decidió por mandarlo fuera del país.

¿Hay bases para la acusación de corrupción? Al parecer es sólida. Resulta que, en el 2008 en medio de negociaciones para la construcción de un tren de alta velocidad en Arabia Saudita, el entonces rey recibió una comisión de 100 millones de dólares, los cuales fueron depositados en una cuenta secreta en Suiza. El valor global del contrato fue de 7 mil 800 millones de dólares.

Una examante de Juan Carlos I, una alemana llamada Corina, dio a conocer el hecho. Ese fue otro de los pecados del rey emérito: le encantaba el sexo extramarital. Aquí sin duda se puede extraer una moraleja. Tal vez “no pienses que tu amante va a mantener el secreto,” o algo así. El punto es que se investigó y parece que resultó cierto. ¿Puede ser procesado? En realidad, no. Al menos por este hecho, porque aconteció en 2008-2011 cuando todavía era rey en funciones y poseía inmunidad. En 2014 abdicó a favor de su hijo Felipe.

¿Por qué abdicó si sabía que tenía sus secretillos? Como rey no podía ser procesado, pero como civil sí. Otra aventurilla. Poco antes de abdicar realizó un viaje de cacería de elefantes a África. Con otra de sus amantes. No pudo mantener en secreto el viaje porque que sufrió una caída y se rompió la cadera. Una fotografía de él posando tras un elefante muerto causó indignación en España que padecía por entonces 25% de desempleo. Eso aceleró su decisión de abdicar.

Ahora que está abandonando el país (cruzó a Portugal, aunque no se cree que ese sea su destino final) insistió en mantener el título de rey emérito. ¿Le servirá el título para esquivar el escándalo o, peor, un proceso? No está claro.

Lo que sí está claro es que es una vergüenza. ¿Tomar “moche” de los árabes? ¿El entonces rey? ¿Qué ejemplo al ciudadano común? Se supone que el rey tiene presupuesto para vivir como… rey, valga la redundancia, ¿por qué recurrir al soborno? Tal vez para sostener a sus amantes y sus aventuras, algo fuera del presupuesto, pero ¡qué “oso”! El caso es que le salió caro, ya no tiene dinero de la corona, ya no puede disponer de sus “ahorritos” y ahora va a andar de país en país viviendo de la generosidad, mientras dure, de sus amigos. ¡Qué final tan triste para el rey que instauró la democracia en España!

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

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