La actividad lechera enfrenta la pérdida de interés en la incursión de nuevas generaciones a esta actividad económica, lamentó el presidente de la Asociación de Productores de Granja Fátima, Saúl Muñoz Hermosillo.
Las labores del campo suelen enseñarse de padres a hijos como una tradición que está en riesgo, ante el envejecimiento de los productores de leche, y menos jóvenes que desean continuar en la producción de leche, señaló.
La mayoría de las personas que se dedican a la producción de leche ya cuentan con una edad mayor a los 40 años estimándose que más del 60 por ciento de los ganaderos cuentan con más de 60 años de edad.
“Hay algunos jóvenes que sí nos involucramos en la actividad de nuestros padres, pero también se considera que es un sector en que la crianza de las vacas lecheras y la obtención del producto demanda dedicar mucho tiempo”, consideró.
Expuso que los jóvenes también visualizan otras actividades ante el surgimiento de nuevas oportunidades que facilitan el ocio, cuando la producción de leche implica una jornada extensa.
La actividad es muy importante, aunque se trata de un horario de 24 horas y los siete días de la semana, ya que siempre existe la necesidad de producir, porque las vacas se mantienen con la necesidad de dar leche, explicó.
Muñoz Hermosillo enfatizó que en la conciencia colectiva se piensa que las vacas dan leche como una acción sencilla, en la que se deja de lado que quienes la producen, deben levantarse todos los días muy temprano para la ordeña de los animales, y la ejecución de diversas actividades.
Subrayó que la actividad lechera es un esfuerzo diario, en el que se debe dar de comer a los ejemplares, cuidar su salud, movilizar el producto, y llevar el proceso de comercialización.