Sergio Alonso Méndez 

La noticia:

El atacante que abrió fuego en un desfile del Día de la Independencia al norte de Chicago, causando la muerte de al menos 7 personas y heridas a más de 30, “admitió lo que hizo”… (bbc.com).

Comentario:

Estados Unidos se despertó a una nueva noticia sobre un tiroteo. Si bien, todas y cada una de ellas fueron dolorosas, ésta caló un poco más fuerte al haberse realizado sobre los asistentes al desfile de celebración de la independencia en una comunidad cercana a Chicago. ¿Ya ni las fiestas de independencia pueden disfrutar en paz? Al parecer, en lo que va del año, cada semana Estados Unidos ha registrado un tiroteo. De hecho, el país estaba aún de luto por la masacre de 19 niños y 2 profesores en una escuela primaria de Texas. ¿Qué está ocurriendo en ese país?

En el evento más reciente, a diferencia de la mayoría de los casos en que el culpable es abatido a tiros o se suicida, fue capturado el autor del tiroteo. Robert Crimo III confesó su culpa sin aparente remordimiento. Incluso pensaba repetir sus acciones en otra ciudad, pero afortunadamente fue capturado. Como el estado de Illinois no tiene la pena de muerte, Crimo enfrenta una condena de prisión de por vida sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato a sangre fría de ocho personas.

De entre los ocho muertos, dos destacan. Los padres de un niño de dos años al que cubrieron con sus cuerpos para protegerlo. El niño resultó ileso, pero padre y madre fallecieron. ¡Esos son héroes! Perdón por la digresión, pero imaginamos a ese niño huérfano creciendo con odio hacia quienes disparan en forma indiscriminada y convirtiéndose en un Batman vengativo.

Batman o no Batman, ¿se pudo haber evitado el tiroteo? Este tipo de eventos renacen el debate sobre la venta de armas en los Estados Unidos. Resulta que Crimo adquirió en forma legal al menos cinco armas en el curso del último año, incluyendo rifles de alto calibre. El estado de Illinois permite la venta de armas con sólo una verificación de antecedentes penales. Crimo fue autorizado a comprar, aun cuando había historia de que la policía había asistido dos veces a su domicilio. Una vez a requisarle una colección de cuchillos, una daga y una espada (¡Terrible! En vez de coleccionar estampas de deportistas) por una acusación de un miembro de su familia y la segunda vez por la amenaza de suicidio del joven. ¡Aun así le vendieron armamento! Alguien no hizo su tarea. ¿No es sospechoso que un joven de 21 años adquiera rifles de alto poder? En una ciudad, ¿para qué?

Muchos americanos defienden su derecho a comprar y portar armas. Quizás añoran los tiempos del salvaje oeste. Hoy en día los riesgos provienen de muchachitos desubicados de la realidad influenciados por videojuegos extremos. No se requieren armas, se requieren programas de educación radicales, que los niños jueguen ajedrez y sudoku en sus consolas de videojuegos en lugar de Halo, GTA e incontables juegos de disparos. Los responsables primarios son los padres. ¡Que vigilen a qué juegan sus hijos!

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com