Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Jimena era una niña feliz en la escuela primaria; a sus siete años de edad correteaba por los patios, jugaba con sus compañeras de salón y en sus clases era una niña aplicada; su futuro era prometedor. Sin embargo, un día empezó a sentirse mal y tuvieron que regresarla a su casa para que su mamá la llevara con algún médico. A los tres días ella volvió a la escuela, pero ya no fue la misma niña alegre que corría y saltaba por toda la escuela; su vida había cambiado: ahora permanecía sentada sola en alguna parte, siempre triste y en su rostro se reflejaba un malestar constante. A partir de entonces asistía a la escuela un día y faltaba los otros tres o cuatro días de la semana. Esta fue ya la constante de Jimena en varias semanas; hasta que su mamá (que por cierto es madre soltera) un día comunicó a la dirección de la escuela que daba de baja a su hija para que pudiera ser atendida en el Hospital Hidalgo, pues Jimena padecía leucemia.
Desde la edad de siete años hasta la fecha, que ya tiene quince, a Jimena se le ha atendido, por grandes períodos, en el Hospital Hidalgo; y con el fin de no perder sus estudios, en los largos tiempos de tratamiento médico, ella estudia en un programa especial que funciona en el mismo hospital. El programa se denomina “Para Seguir Aprendiendo en el Hospital”; el cual es atendido por maestras y maestros del Instituto de Educación, quienes, en forma permanente, dan educación preescolar, primaria y secundaria, a niños y adolescentes que permanecen hospitalizados por alguna enfermedad prolongada. En este programa se ha atendido a Jimena por varios años, de manera que ya terminó la primaria y ahora está cursando secundaria mediante adecuaciones curriculares, pues las maestras y maestros del programa son expertos en educación especial. Como un detalle humano, lleno de ternura y gran emotividad, los maestros apoyaron para la fiesta de quince años de Jimena.
Este año, con el fin de hacerle algunos trasplantes, Jimena fue traslada al Instituto Nacional de Pediatría y Cancerología, en la Ciudad de México. Allá duró siete meses en tratamientos y ahora está de regreso al Hospital Hidalgo. La mamá de Jimena permaneció con ella, en México, los siete meses; y por haber estado ese período con su hija perdió su trabajo; los patrones le dijeron que no podían esperarla tanto tiempo y ahora tampoco le quieren dar otra nueva oportunidad de trabajo. Con una hija enferma de leucemia, la mamá sin trabajo y sin dinero, es extremadamente triste y complicada la situación de esta familia.
La maestra Delia, extraordinaria maestra de Jimena, viendo la difícil situación económica por la que atravesaban, en días pasados organizó, con un pequeño grupo de personas, la Fiesta de Navidad, no únicamente para Jimena sino para su mamá y para otras dos hijitas. Gracias a la sensibilidad y calidad humana de la maestra Delia, la familia de Jimena tuvo momentos agradables y de felicidad, pues todos los integrantes de su familia cenaron en la Noche Buena y recibieron regalos y algo de ropa; pero, sobre todo, recibieron calor humano. De no ser por este gesto de solidaridad, la familia hubiera pasado la Navidad en el más completo abandono y de enorme tristeza.
En casos como éste, y de muchos otros que existen, es cuando se quiere que aterricen y cobren realidad esos programas asistenciales que se difunden por televisión, radio y periódico para grupos vulnerables, y que no queden en simples palabras. Tal vez algunos sean beneficiados; pero lo cierto es que hay familias, como la de Jimena, que sufren situaciones difíciles y complicadas por cuestiones de salud y pobreza extrema.
Con médicos y personas de buen corazón, Jimena saldrá adelante.