El conflicto armado que está teniendo lugar en Israel y Palestina es una noticia que le ha dado la vuelta al mundo y ha abierto muchos debates, tanto por parte de las instituciones gubernamentales como de los académicos y de la sociedad civil en general.

Esto, sumado al enorme acceso a la información en tiempo real que nos proveen las redes sociales, así como los diferentes y en ocasiones contradictorios flujos de información, mucha gente se ha quedado preguntando: ¿A quién deberían apoyar en este conflicto? ¿Cuál es el grupo virtuoso al cual debemos ofrecer nuestra simpatía?

Y en este breve artículo, voy a compartir mi opinión para todas aquellas personas que tienen esta duda; y la respuesta es que no hay claros buenos y claros malos. No podemos caer en el confort del absolutismo moral que ha plagado, y en ocasiones malamente, otros conflictos internacionales, y si bien uno puede considerar más legítimo el derecho de los palestinos o el de los israelitas, la verdad es que no hay una respuesta universalmente válida.

Esto se debe a las siguientes razones:

1.- El primer problema es que éste no es un conflicto reciente, sino que tiene cientos, sino es que miles de años de antigüedad, y si bien su faceta más reciente inició en los mediados del siglo XX; los diversos aspectos económicos, sociales, culturales, religiosos e históricos que envuelven este conflicto son extremadamente antiguos y han pasado de generación en generación.

2.- El segundo problema tienen que ver con que ambos grupos, tanto los israelíes como los palestinos, han sido responsables de violaciones graves al derecho internacional de derechos humanos, así como diversas convenciones y tratados internacionales; y si bien el gobierno israelí, por su mayor número de recursos, ha sido más extremo con sus respuestas a las agresiones del grupo terrorista Hamas, ambos grupos han cometido crímenes tanto contra militares como contra civiles.

3.- El tercer problema tiene que ver con que éste no es un conflicto cerrado, no es una refriega aislada entre dos países, sino que detrás de las movilizaciones israelíes y palestinas existe una enorme cantidad de intereses económicos, políticos y militares de actores como Estados Unidos, China, la Unión Europea y Rusia. Por lo que, para tener un panorama general de esta situación, se deben considerar los intereses de dichas potencias en la región y de qué manera han participado en el conflicto bélico.

4.- El cuarto factor que debemos tomar en cuenta es que más que una guerra armada, es una guerra de la desinformación. El internet, las redes sociales y los medios masivos de comunicación en muchas ocasiones han sido herramientas de gran utilidad, permitiéndonos tener una visión más completa de una situación más allá de la que los medios quieren que sepamos. Pero ahora la cantidad de información que se está generando cada minuto es inmensa; y en muchos casos esa información también puede ser falsa, alterada o sacada fuera de contexto, y ahora con el uso de herramientas de inteligencia artificial, es cada vez más difícil discernir qué es lo que realmente está pasando.

Ahora, no es posible decir con certeza qué fuentes debemos escuchar y cuáles no; ya dependerá de cada quien y del valor que le den a la información generada por un emisor en particular.

Derivado de lo anterior, podemos ver que el conflicto de Israel y Palestina es en extremo complejo e intentar determinar a qué lado apoyar requiere mucho trabajo e investigación. Pero, en lo que sí podemos estar de acuerdo, es en que se están cometiendo violaciones graves contra los derechos humanos de personas civiles (tanto por parte del gobierno de Israel, como por parte de las fuerzas palestinas), que no tienen nada que ver con este conflicto y se debe buscar una solución para que la violencia contra los mismos se detenga de manera inmediata.

¿Ustedes qué opinan? Pueden compartirme sus comentarios a mi correo electrónico: rubenmoreno0034@gmail.com