Jorge Cano
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En el contexto de la crisis económica por el Covid-19 es irresponsable recortar el gasto público y evitar apoyos fiscales, aseguró BBVA.

“Hoy una política de austeridad no es responsabilidad fiscal, es irresponsabilidad fiscal. Contraer el gasto va a hacer que la trayectoria de la deuda sea peor”, afirmó Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA, en videoconferencia.

Explicó que la deuda del País como porcentaje del PIB aumentará en 10 por ciento, a niveles de 55 por ciento, incluso sin un incremento de apoyo del Gobierno.

“La deuda como porcentaje del PIB va a crecer sí o sí. Asumiendo que no haya una respuesta fiscal, la deuda como porcentaje del PIB va a crecer 10 puntos”, afirmó.

Lo anterior será por la caída del PIB que hará que el cociente de deuda aumente, la depreciación del tipo de cambio que hará que incremente el valor de la deuda externa del País y por la caída en la recaudación, explicó.

Por lo anterior, sería más positivo incurrir en déficit para generar un programa de apoyos en salud, para empresas y la población más vulnerable, aseguró Serrano.

“Sería factible que el Gobierno anuncie un paquete de medidas de apoyo de 6 por ciento del PIB y que la deuda pueda subir hasta 60 por ciento del PIB.

“Esto podía ser bien recibido por los mercados si se explica que es temporal por la contingencia y que se acompañe de una reforma fiscal que entre en vigor cuando acabe la epidemia”, aseguró el economista.

Si se mantiene la falta de apoyos, la economía mexicana podría caer hasta en 12 por ciento en 2020, lo que implicaría una pérdida de un millón 80 mil empleos, advirtió.

Aceptó que el Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón en criticar rescates a empresas que se han dado en México y otros países en el pasado. No obstante, la situación actual es diferente.

“Han habido ocasiones en el pasado que han ocurrido en México como en el mundo, donde las ganancias se privatizan y las pérdidas se socializan. Dicho lo anterior hay maneras de atacar estas legítimas preocupaciones apoyando al mismo tiempo a las empresas e impidiendo que desaparezcan.

“En primer lugar aquí no hay un riesgo moral, aquí, si se apoya a una empresa, nadie podrá argumentar que las empresas estaban tomando riesgos excesivos para ser rescatadas porque salieron mal estos riesgos. Las empresas tienen que ser apoyadas porque atacó una epidemia que nadie preveía”, explicó el economista.

Se deben tomar ciertas medidas, como apoyar a empresas sin socializar las pérdidas, dijo Serrano.

En primer lugar, indicó que para cualquier apoyo fiscal directo a las empresas se debe de pedir como requisito mantener la plantilla laboral intacta.

Además, se debe prohibir que las empresas apoyadas repartan dividendos a sus accionistas, ni recompren acciones, por un lapso de tiempo definido.

Finalmente, con empresas que coticen en bolsa, se permita que el Gobierno tenga opciones de comprar acciones de la empresa en el futuro a los precios actuales.

“Si una empresa se beneficia, parte de ese beneficio de la recuperación lo factura el contribuyente. Desde luego, tendría que ser una participación accionaria sin derecho a voto para que el Gobierno no tenga ninguna injerencia en la administración de las mismas”, propuso.

Es este escenario las pérdidas no sólo se socializarían, sino que las ganancias también se harían públicas, comentó.

Además, dijo Serrano, sólo las empresas que realmente necesiten apoyo estarían dispuestas a estas condiciones, por lo que se reducirían los costos fiscales de dichas medidas.