Recibe apenas una pensión mensual de 500 pesos

De su boca salen palabras que cuesta trabajo entender, pero su cuerpo lo dice todo. Benjamín Delgado tiene 54 años, aunque sus condiciones lo hacen parecer mayor, la parálisis infantil con la que fue diagnosticado desde que era pequeño, lo ha condicionado a una vida ingrata, llena de carencias, dolores y mucho sufrimiento.
Su problema de salud no lo deja desplazarse ni en su propia vivienda; cuenta con una silla de ruedas, sin embargo, debido a las condiciones de su hogar es imposible que la pueda usar; recibe mensualmente una pensión de 500 pesos gracias al trabajo en el que su madre se desempeñó en vida, esa es su única riqueza material, su único sustento, ingreso que apenas le alcanza para pagar los servicios de su humilde morada. Esta cantidad no es suficiente para poder sobrevivir y contratar los servicios de un profesional que se haga cargo de sus necesidades, la pobreza lo tiene hundido.
Benjamín se siente muchas veces invisible, apartado, e ignorado por una sociedad ciega e indiferente, aunque no pasa lo mismo con algunos de sus vecinos, quienes con frecuencia le brindan la comida que lleva a su boca.
Si bien desde muy temprana edad lidia con esta enfermedad, desde hace algunos años luego de haber caído de un camión urbano, su situación de salud se agravó, y a partir de ello los dolores que padece en su espalda han sido progresivos, pese a ello no recibe ningún apoyo o terapia, pues no la puede costear.
Aunque vive con su hermana, para ella también es imposible atender las necesidades de Benjamín, es por eso que pidió el apoyo de medios de comunicación para abrir los corazones de los aguascalentenses y sean ellos quienes le tiendan una mano, pues él requiere que alguien le pueda costear la cuota de un asilo, lugar donde lo atiendan y cuiden, y donde tenga alguien que esté al pendiente de sus necesidades.
Él vive en la calle Hermanos Carreón número #226 en el fraccionamiento Morelos I, este sería el único medio para contactarlo pues no cuenta con ningún número telefónico al que le puedan llamar.
Ahí, en su humilde vivienda, Benjamín se tiene que arrastrar para poder desplazarse, los dolores en su espalda son insoportables, casi igual de lastimosos como la indiferencia de quienes no se apiadan de él. Actividades tan comunes como bañarse, vestirse, hacerse el desayuno, para Benjamín son todo un reto.
El señor Delgado no recibe ningún apoyo gubernamental, sin embargo, dice que no busca ayuda del gobierno, lo que espera es la buena voluntad de las personas.

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