El P. Jesús Martín del Campo destacó que sí habrá Romería, que la número LXV no se suspenderá, aunque no se realizará en forma tradicional; anteriormente era Magna Romería, ahora se denominará Macro Romería, porque todos los fieles podrán participar desde su casa o desde el lugar en que se encuentren, con el rezo del rosario, el próximo día 15.

La intención principal será pedir la intercesión de la Virgen de la Asunción, ante Dios, para que la pandemia llegue a su fin.

Como parte de este nueva modalidad, se ha pedido poner en las fachadas, en los autos, centros de trabajo y demás espacios, alguna decoración con los colores Marianos, el blanco y el azul; todas las parroquias tendrán en sus altares la imagen de la Virgen, y también se distribuirán al menos 20 mil posters para que las familias puedan venerarla en el hogar.

Las peregrinaciones de las parroquias a Catedral, siguen su curso con pequeños contingentes, que permitan guardar la sana distancia.

En rueda de prensa del Obispado, con sede en el templo de San Marcos, El Padre Chuy comentó que los más nostálgicos con esta situación, son los danzantes, camioneros y taxistas, que añoraban desfilar.

Finalmente, informó que para el día 15, fue invitado el cardenal de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, pero no ha confirmado; y en cuanto a la tradicional Misa Pontifical con el presbiterio, en breve se definirá si se llevará a cabo y en qué condiciones.

Por su parte el P. Rogelio Pedroza González, destacó que las principales peticiones en las misas son por el personal del sector salud, por los contagiados y por las personas que han fallecido por COVID.

Asimismo, reconoció que las parroquias no están exentas a las repercusiones económicas por la pandemia, ya que en la medida en que sólo se permite una afluencia del 30% de fieles, las limosnas han disminuido un 70%, incluso hay templos que con sus ingresos no alcanzan a cubrir los gastos elementales para su sostenimiento.

Las ceremonias de primeras comuniones y confirmaciones se han multiplicado, precisamente para reducir la afluencia de familiares de los menores que reciben el sacramento; y en cuanto a la comunión de fieles en general, cada quien puede optar por recibirla en la mano o directamente en la boca.