La existencia de medicamentos falsos contra el cáncer en Aguascalientes se ha destapado y ahora la Fiscalía General del Estado investiga el delito y la probabilidad de que haya más de una víctima mortal por haberle suministrado medicina inservible, que tampoco funcionó como paliativo.

Familiares y abogados de un paciente con cáncer, de nombre Julio Rea, que recientemente falleció –pero que en el proceso le fue suministrada, presumiblemente, medicina falsa– han interpuesto una denuncia ante las autoridades competentes para que se investigue el caso y se castigue como corresponde a quienes han incurrido en el delito, pues tal vez pudiera haber más personas que perdieron la vida por causas similares.

Dicen comprender que el cáncer es una enfermedad degenerativa que, en muchos casos, lleva a la muerte, no obstante, eso no da ningún derecho a suministrar medicamento apócrifo y sí, en cambio, hacen negocio con la salud; por eso, piden que la carpeta de investigación en manos de la FGE sea seria y se finquen responsabilidades.

Lamentan que, en México, la venta de medicamentos falsos prolifere y sean un “buen negocio para algunos delincuentes sin escrúpulos y sin moral”, y es que, comentaron, ahora ya no se conforman sólo con falsificar aspirinas o mejorales, sino que también se dedican a vender medicina “de alta especialidad” a la que, por sus altos precios, pocos ciudadanos pueden acceder, y que si bien hay quienes la venden un poco más barata, resulta que es falsa.

Al encontrar medicinas “baratas” de alta gama y necesarias para el tratamiento de sus pacientes, en este caso, con cáncer, éstas son atractivas para muchas personas que confían en que son medicamentos buenos que se les vende a buen precio y los adquieren con la esperanza de vivir un poco más, “sin embargo, el único desenlace seguro para quien los ingiere, es la muerte”.

El problema es que este tipo de hechos y la posible existencia de medicamento apócrifo para combatir el cáncer podría haber llegado a Aguascalientes, pero no ha habido una investigación a conciencia, porque pareciera que hay algunos interesados en que esto no se destape.

Para el ciudadano común, comentaron, es complicado identificar cuando un medicamento es falso y, por tanto, también resulta difícil que se tomen previsiones; antes bien, cuando alguien les dice que hay medicina un poco más barata, confían y van en su compra para atender su enfermedad o a sus pacientes.

En fechas recientes, don Julio Rea pagó con su vida el haber confiado en el medicamento que se le proporcionó y por el cual pagó, pero, presuntamente, era falso; el problema aquí es, según declararon, “debido a la negligencia y omisión por parte de aseguradoras y laboratorios trasnacionales que, conociendo la existencia de medicamentos falsificados, no hicieron nada para advertirles”.

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