Ricardo Vargas

Esta semana el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer información sobre el Índice de Confianza del Consumidor al mes de noviembre de este año, así como información sobre Inversión Fija Bruta al mes de septiembre también de este año. En ambos casos, la información publicada es la más reciente de la que tengamos cuenta, y la lectura que podemos dar en ambas no es positiva.

En el caso de la Inversión Fija Bruta, el INEGI elabora un indicador mensual que recoge información de encuestas económicas y registros administrativos para retratar la situación de los gastos que se realizan en maquinaria (tanto de origen nacional como de origen extranjero) y los gastos por concepto de construcción. Comúnmente este indicador se interpreta como una variable “proxy”, junto con más indicadores, para estimar la actividad económica en una región en específico.

Para el mes de septiembre, se registró una disminución en términos reales del (-) 1.3% en comparación con el mes anterior, mientras que en comparación anual se registró una contracción también en términos reales del (-) 6.5%. Esta caída es importante, pues el indicador registra su nivel más bajo desde el mes de febrero de 2014, y registra una marcada tendencia a la baja desde enero de 2019, donde se registró un importante crecimiento en inversión fija.

Al interior del indicador llama mucho la atención que en la parte de Construcción, el gasto en construcciones Residenciales únicamente se contrajo (-) 1.4% en comparación anual, mientras que el gasto en construciones No Residenciales se contrajo un (-) 9.6% también en comparación anual. Pareciera entonces que la construcción se está contrayendo con mayor fuerza en el área productiva o comercial, y no tanto en lo residencial.

Por el lado de Maquinaria y Equipo, la contracción más fuerte es en la maquinaria importada, que a pesar de no estar afectada por presiones en el tipo de cambio, se contrajo un (-) 13.8% anual durante el mes de septiembre. En general, y aunque es aventurado hacer una inferencia así de sencilla, se puede llegar a pensar que existe una cierta falta de confianza por parte de los consumidores al momento de realizar una inversión fija que sea productiva.

Y no es necesariamente un tema del todo político, ni por el cual debamos de culpar al actual Gobierno Federal. Por una parte pudiéramos concluir que, desde que hubo un cambio de administración, se comenzó a observar una caída importante en la inversión privada, pero esto pudiera ser explicado también por una caída fuerte en la inversión pública, que también ha registrado una desaceleración importante durante todo este año.

Normalmente se observa uma correlación importante entre estas dos variables, pues es normal que exista una cierta desconfianza o falta de ánimo a invertir por parte del sector privado, cuando la inversión pública se desacelera de manera importante. Si embargo, como lo mencioné antes, no es necesariamente culpa del actual Gobierno, pues también ha sido siempre algo relativamente normal que se sufra la famosa “curva de aprendizaje” en el sector público, y que esto afecte la agilidad con lo que se concretan los proyectos que se tienen agendados. Y en especial durante este cambio de administración, donde se dio un cambio tan importante en la nómina del sector público, y donde en muchas dependencias federales hubo recortes importantes de empleados, lo que seguramente afectó en procesos y trámites para asignar recursos en proyctos de inversión productiva.

En cuanto al tema de la confianza, que me parece también muy ligado al desempeño de las inversiones y el gasto del sector público, el Índice de Confianza del Consumidor que también es elaborado por el INEGI registró también una caída en su observación más reciente. Para el mes de noviembe, el índice se contrajo un (-) 0.4% respecto al mes inmediato anterior, y al interior del índice los componentes que registraron el mayor retroceso corresponden a la “Percepción de situación económica del país al día de hoy, comparada con el último año”, y a la “Situación económica esperada del país para los próximos 12 meses”. Y creo que tiene mucho sentido justamente con lo que comenté antes, pues desde la elección presidencial del verano pasado, este índice creció fuertemente en los componentes relacionados con la “Expectativa futura de la economía personal y nacional” y ha sido en estos mismos componentes en donde ha registrado la mayor desaceleración desde abril de este año.

No quiere decir que se esté llevando de mala manera la política económica del país, pues posiblemente sea solamente una fuerte curva de aprendizaje del Gobierno entrante, y que posiblemente se solucione el año entrante y agilice nuevamente la inversión y el gasto público. Esperemos que así sea.

Escríbame: rvargas@publimagen.mx

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