Noé García Gómez

Repasando lo sucedido, aproximadamente en 1976 los jóvenes que militaban en el PST vieron en nula política de vivienda popular y social por parte del gobierno una oportunidad de organizar políticamente a las miles de familias hacinadas en las vecindades y colonias de aquel Aguascalientes, en julio de 1978 organizan el operativo para la invasión del ejido de Las Huertas, para que él se diera el 24 de julio de ese año, los meses posteriores fueron días de tensión entre la dirigencia, los representantes de manzana y el gobierno, pasó el tiempo y se dio un impasse que duró aproximadamente dos años, mientras tanto la colonia cobraba vida propia y las improvisadas edificaciones de cartón, hule y madera, comenzaban a transformarse en improvisadas casas de adobe, pedacería de ladrillo, cemento y láminas.

Finalmente en 1981 se publicó el decreto de expropiación del Ejido, en la campaña de Landeros prometió su regularización, dicho decreto instruía la indemnización a los ejidatarios y que CORETT comenzara la regularización, el precio por lote 7,200 pesos (unos 70 mil pesos actuales) con mensualidades de 50 pesos; por lo que el conflicto inició en el sexenio de Esparza Reyes y ya en el periodo de Rodolfo Landeros fue a quien le tocó dar solución a este importante movimiento social popular.

 

A manera de conclusiones

Pareciera que este movimiento social-popular tuvo tres impactos en la vida y desarrollo de Aguascalientes:

El primero, en el desarrollo urbano y en la política de vivienda; En un artículo Jesús Orozco castellanos 35 años después describe “Ya hemos comentado los problemas de la zona oriente de Aguascalientes, pero creo que vale la pena recordarlos, así sea de manera sintética: en el año de 1978 se produjo la invasión del ejido Las Huertas, lo que dio lugar a la creación de la colonia Insurgentes en el poniente de la ciudad. La invasión se debió a las presiones demográficas y a la insuficiencia de las vecindades del centro para dotar de vivienda, así fuera precaria, a los habitantes de menores ingresos.” Líneas más adelante refiere que este movimiento detonó una política de vivienda social que satisficiera la creciente necesidad.

El segundo, en la vida política y electoral del estado; poniendo contra las cuerdas al gobierno de hegemonía priista y demostrando que concientizados, organizados y con demandas justas se podría ganar batallas contra el gobierno, y además se generaron las condiciones para dar victorias morales a la marginal oposición, dando pie a un partido de masas que estaría en vías de consolidación, que conseguiría espacios de representación proporcional por tres décadas.

El Tercero, la influencia en el espectro ideológico de las izquierdas en Aguascalientes, por la generación de cuadros que en los siguientes años ocuparían posiciones de representación popular, pero también figuras que incidirían de una u otra forma en la vida pública, desde una óptica de la izquierda; que parecía estaban en vías de crecimiento y consolidación primero en el PST -Todos conocemos la lamentable y siniestra historia en que desembocó el Partido Socialista de los Trabajadores y su líder Aguilar Talamantes, para quien quiera profundizar podría ver mi artículo  “El moderno PRD o un nuevo PST”, publicado el 9 de mayo del 2015 en El Heraldo de Aguascalientes- pero lamentablemente el bastión político y electoral de aquel fraccionamiento se mantuvo muy poco, una vez regularizado, el clientelismo priista lo penetró, lo mismo ocurrió con la llegada del panismo al poder, establecieron bases clientelares que fueron arrebatadas al aglutinamiento de las izquierdas en el principal partido de izquierda de finales de siglo e inicios del nuevo milenio, el PRD. Por lo que en el nuevo siglo, la colonia Insurgentes solo le servía al PRD para dirimir elecciones internas (cuando las tenían), pero en los procesos constitucionales eran enviados al tercer lugar, desplazados por las prácticas clientelistas del partido en el gobierno fuera priísta o panista.

 

Posdata

Lamentablemente a las Huertas se le estigmatizó desde su origen, y se buscó boicotear de todas formas, las siguientes décadas fue escenario de notas rojas y señalada por la sociedad y las corporaciones policiacas por ser zona de alta peligrosidad, la realidad es que esas personas estaban diseminadas en las distintas colonias y zonas de la ciudad, este movimiento las condensó en 47 hectáreas donde fue una caja de resonancia de conflictos y delitos; y que ningún gobierno decidió realizar una verdadera intervención de saneamiento del tejido social de la colonia y sus familias.  Pero lo que está detrás es cientos de familias que vieron la posibilidad de tener un patrimonio que al día de hoy sus hijos y nietos ocupan, pues paradójicamente muchas de las viviendas se convirtieron en espacios para dar cabida a más de una familia (en este caso familiares), y continuar el hacinamiento del que huyeron sus padres y abuelos de aquellas vecindades.

Pero también se tiene que reconocer miles de niños que hoy son ciudadanos de bien, que gracias a que sus padres pudieron tener ese anhelado patrimonio se han esforzados para dar el salto y movilidad social y hoy son personas productivas que están contribuyendo a construir nuestro estado, Aguascalientes.

 

Posdata 2

Espero que en estos tiempos con una izquierda desconcertada y desmoralizada, se encuentre a algunos todavía testarudos e ingenuos militantes de este espectro ideológico; y ojalá esta crónica sirva de motivación para ayudar a reconstruirla y exigir a los partidos que se ostentan como tal, que se comporten como tal.

El presente trabajo se realizó con una labor de investigación hemerográfica, así como en libros y artículos, además de anécdotas contadas y entrevistas de algunos de los participantes aquí mencionados. Si usted fue partícipe o conoció algún suceso relacionado, tiene documentos o fotografías y está en el ánimo de contribuir, precisar y enriquecer este trabajo, contácteme. (Correo:honoerato@hotmail.com twitter: @noeg2)