Jorge Ricardo e Isabella González
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 30-Jun.- La lentitud en megaobras como el Túnel Emisor Oriente (TEO) y el Emisor Poniente (TEP) agrava la vulnerabilidad de la Ciudad de México y propicia grandes inundaciones en esta temporada de lluvias.
Obras hidráulicas inconclusas, como el TEO, que arrancó a finales de 2007 y aún no se termina; recortes presupuestales y falta de coordinación entre entidades, son algunos de los factores que explican los daños causados por las inundaciones en la Ciudad de México, precisaron especialistas.
El TEO, de más de 60 kilómetros de longitud y que tendría que haber sido concluido en 2012, permitiría incrementar en 150 metros cúbicos por segundo la capacidad de desalojo de agua pluvial y residual del Sistema Principal de Drenaje. Ahora se estima que sería terminado hasta 2018.
Oscar Monroy, experto en gestión hídrica, advirtió que el retraso en la obra –que adjudicó la Conagua al consorcio Comisa– multiplicó su costo y la hace ya insuficiente.
«Empezó con 7 mil millones de pesos y para terminarse antes del inicio del Gobierno de Miguel Ángel Mancera. Ya vamos como en veintitantos mil millones. Además, cuando se termine no será la solución porque la Ciudad ya habrá crecido más», comentó el también ex Rector de la UAM Iztapalapa.
El costo pasó de 20 mil a 40 mil millones de pesos entre 2014 y este año.
De igual forma registra retraso la obra del Túnel Emisor Poniente II, otra obra proyectada por Conagua, que comenzó en 2014 y tampoco se ha terminado.
Monroy indicó que dada la lentitud las obras corren el riesgo de ser inútiles.
«Pero sobre todo porque la ciudad se está hundiendo y nunca van a poder alinear el túnel», indicó.
Ramón Domínguez, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, dijo que ambas obras son grandes conductos de salida para las aguas pluviales y residuales en el Valle de México, por lo que llamó a las autoridades a terminar su construcción.
«La mayoría de las obras importantes que hay que hacer están a nivel planeación, varias de ellas ya están en construcción, pero todo va muy lento, y otras están retrasadas en la parte de diseño final», manifestó.
Daniel Salazar, presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable, criticó la falta de coordinación entre autoridades locales y federales, y lamentó que no se usen los radares de lluvia adquiridos por la CDMX en 2009.
Por su parte, Joel Carrillo, especialista de la UNAM en materia de infraestructura hídrica, dijo que hace falta una visión más integral en la planeación de la capital.