El día que se escriba la historia de la Federación de Trabajadores de Aguascalientes (FTA) tendrá que ser en varios tomos, todos ellos pletóricos de las batallas ganadas en el campo laboral, político y social, que le ha permitido ser la organización más representativa de la entidad, con cerca de 90 mil afiliados.

Un capítulo aparte será el que se dedique a la dirigencia, principalmente de cómo llegaron los que han estado al frente y las formas que emplearon para sostenerse en el cargo, herencia y actitud que se aplican hasta la fecha.

En un momento de regresión, el secretario general José Alfredo González González, reconoció que a este cargo “siempre uno llega y tumba al otro, por ‘golpe de estado’, ha sido la práctica” (El Heraldo, columna Escalpelo 23-6-19), sin ahondar en eso de que “uno tumba al otro”, por lo que no queda otro camino que referirse a los vericuetos de este acto.

La FTA nació a mediados de los años 40 del siglo pasado como parte de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), bajo la conducción de María del Carmen Araiza, quien al poco tiempo fue desbancada por el representante del sindicato de músicos, Roberto Díaz Rodríguez, quien se mantuvo en el cargo por más de 50 años.

Con una salud deteriorada Díaz Rodríguez fue víctima de un motín y un día encontró cambiadas las chapas de su oficina, para de esta manera terminar la era más larga del sindicalismo aguascalentense. Muy dolido por la traición de que fue objeto por todos los que él había “hecho” como líderes, que los arropó y apoyó para que fueran diputados federales y locales y hasta senadores, el dirigente se refugió en su hogar, quedándose sólo con la fidelidad de dos de ellos: Isidro Reyes, del sindicato de los trabajadores del rastro y Juan Quezada, del sindicato de trabajadores de una gasera.

Con Rodríguez León todo iba viento en popa, inclusive hubo un acuerdo personal con José Alfredo González para que entre ambos hubiera una alternancia en el puesto, por lo que llegado el momento González ocupó la directiva. Pero la historia dio un giro y González fue reelecto. Rodríguez León no logró recuperar el espacio.

Como dueño y señor del escenario, González estaba consciente que en algún momento iba a pagar con la misma moneda, por lo que anticipándose a los hechos hizo una “purga” entre los más “rebeldes” o que navegaban entre dos aguas, hecho que sembró una mezcla de respeto y temor ya que sabían que no se andaba con ambages para dejarlos fuera. De la vieja camada sigue vigente Rogelio Padilla de León, como segundo a bordo.

Estar al frente de la principal central obrera de la entidad da un posición de privilegio, al haber una relación cercana con los gobiernos Estatal y Municipal y el sector empresarial, lo que asegura mejores condiciones de vida e inclusive subir de posición social.

En el campo político, la FTA no ha sabido capitalizar el número de afiliados que tiene, por lo que en estos momentos no registra ni siquiera un regidor, luego de que tuviera senadores, diputados federales y locales y se daba el lujo de acomodar a varios en cargos públicos, como el que ocupó en sus inicios José Alfredo González, como director de Reglamentos en la administración del alcalde Miguel Romo Medina. El último senador por tres años fue Jorge Rodríguez, a principios de los años 90, decrecimiento que ha estado acompañado por la decisión de José Alfredo González de alejarse de toda promoción partidista entre sus representados, pese a que oficialmente encabeza el sector obrero en el Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Evidentemente, el propósito del titular de la Federación de Trabajadores no está en ese tipo de tareas, de las que por cierto ha sido uno de los privilegiados al haber ocupado dos veces una diputación local y en otra ocasión una diputación federal, por lo que todo su esfuerzo se enfoca en defender la silla que ocupa y evitar que le den “golpe de estado”.

 

VAN CONTRA EL TEE

En plena carrera para terminar con todo lo que considera “dispendios” o instituciones innecesarias, en el partido Movimiento de Regeneración Nacional se han propuesto eliminar los Tribunales Electorales de los estados, junto con los Institutos Estatales Electorales, cuyas tareas pasarían a sus similares federales.

Esto ha provocado que se viva una etapa de incertidumbre no sólo entre consejeros y magistrados locales, sino en el personal técnico y operativo, ya que de prosperar el planteamiento se quedarán sin trabajo con todo lo que conlleva económica y familiarmente.

A su favor tienen la defensa vehemente que hace el Instituto Nacional Electoral (INE), que considera un atraso pretender eliminar lo que ha dado resultado y menos cuando hace falta consolidar la democracia.

El principal argumento de los morenos para acabar con los IEE y TEE es que salen “muy caros”, ya que el costo entre 2015 y 2017 fue de 34 mil 591.8 millones de pesos, por lo que “sus facultades han quedado muy limitadas y son susceptibles de ser atraídas fácilmente por el INE”, destaca la iniciativa parlamentaria, no obstante que también pretenden reducir las capacidades logísticas del órgano nacional, con menos consejeros y personal.

La consejera electoral Pamela San Martín consideró que en un modelo electoral la búsqueda a sí mismo no debe ser la austeridad, lo que se debe buscar es generar los costos necesarios, ver cómo reducirlos, sin reducir mecanismos de certeza, pero generando todas las garantías para la organización de los procesos electorales.

Los expertos recomiendan analizar y debatir qué modelo electoral se quiere para el país y a partir de esta definición hacer las propuestas y cambios que se consideren pertinentes, ya que hasta la fecha lo único que hay es disminuir gastos, pero sin establecer los efectos que habría.

De concretarse ese propósito sería desastroso para el presidente estatal del Tribunal Electoral, ya que no le quedaría otra opción que volver a postularse como candidato del PRD a diputado, que si en la vez anterior perdió, a futuro podría correr mejor suerte.

INICIAR POR LO BÁSICO

Además de loable el propósito, es indispensable mejorar el Centro de la ciudad, al ser “rostro” colectivo, la imagen que a primera vista tienen los visitantes, por lo que debe estar limpio en todos sentidos y hacerle algunas adecuaciones que lo hagan más atractivo. En el catálogo de intenciones que presentó Alfonso Linares, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico (Acocen), se olvidó de los botes o depósitos de basura colocados en varios puntos y que por su pequeñez se llenan fácilmente, lo que es palpable los domingos, por lo que la mañana del lunes es común que estén desbordados, dando una sensación de ser una zona insalubre, con desperdicios regados en un radio de varios metros. Es un problema que tiene largo tiempo sin que las autoridades le encuentren la cuadratura al círculo, por lo que si se pretende hacer algo por el sector hay que comenzar por algo que no sería muy costoso y en cambio evitaría que siguiera dándose este tipo de “espectáculos”.