Rolando Herrera
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El Presidente Andrés Manuel López Obrador criticó ayer la campaña supuestamente orquestada desde el poder gubernamental español, en colaboración con medios de comunicación, en contra del partido Podemos.
Esa organización de izquierda apareció en el escenario político español en 2014, colocándose entre el electorado y alcanzando un acuerdo en 2020 para formar parte del actual Gobierno español, junto con el PSOE.
Este fin de semana fueron publicados audios donde se confirma la estrategia gubernamental en contra de Podemos y su dirigente Pablo Iglesias, quienes fueron blanco de campañas difamatorias.
«Se van a enojar millones de paisanos de mi abuelo, pero es de pena ajena e indignante la campaña de los conservadores en contra de los dirigentes de Podemos. Tengamos fe, porque como decía el poeta Machado:
«‘España lo mejor es el pueblo. En los trances duros, los señoritos. invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva. En España, no hay modo de ser persona bien nacida sin amar al pueblo'», escribió el mandatario mexicano en redes sociales.
En las conversaciones reveladas el fin de semana se difunde cómo se orquestó la campaña para acusar a Iglesias, líder de Podemos, de recibir transferencias del Gobierno venezolano de Nicolás Maduro al paraíso fiscal de San Vicente y las Granadinas en marzo de 2014, dos meses después de la fundación de Podemos, lo cual resultó falso.
Asimismo, el diario El País ha difundido cómo durante al menos seis años, entre 2011 y 2018, el Gobierno del Partido Popular perpetró todo tipo de maniobras ilegales contra sus adversarios políticos, echando mano de la cúpula policial del Ministerio del Interior.
En todos los casos se trata de audios grabados por el comisario José Manuel Villarejo –actualmente procesado por organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales–, que muestran la campaña de la que fue objeto Podemos.
«El Gobierno del Partido Popular no sólo espió con fondos públicos a sus adversarios, no sólo buscó pruebas falsas contra independentistas catalanes o dirigentes de Podemos, no sólo impulsó o amparó querellas en los tribunales de Justicia a sabiendas de la falsedad de los hechos que denunciaba, sino que, además, con la misma estructura, intentó destruir las pruebas de su propia corrupción», difundió El País en un editorial.