Con el recuerdo que a los 8 años de edad quedó cautivado por el curso de primeros auxilios que recibió durante un curso de verano, Erik Bilbao no dudó en formar parte de la Cruz Roja Mexicana. Respaldado en todo momento por sus padres, hizo carrera en la Institución donde contribuyó en ayuda humanitaria y avanzando gradualmente, hasta convertirse en Técnico en Urgencias Médicas. Actualmente, forma parte del equipo especial para atender y trasladar a pacientes sospechosos y contagiados de COVID-19.

Desde niño supo que su misión en la vida era auxiliar a las personas, por lo que decidió ser médico y paramédico. Al cabo de cada jornada laboral la sensación de haber podido contribuir en asistir a personas lesionadas, resulta gratificante.

Hoy forma parte del equipo Cruz Roja Mexicana en Aguascalientes, y asiste a personas positivas o sospechosas de coronavirus. Para ello se equipa de manera especial, con un traje tyvek, una bata superior y botas especiales acompañadas de botas quirúrgicas. También tres pares de guantes sellados a la piel, traje y bata, y por su puesto la mascarilla N95; arriba un cubrebocas clínico, y para quien utiliza anteojos debe portar goggles cerrados, cofia y careta.

Luego, está prohibido tocarse el cuerpo para evitar posibles contagios. Además de que tiene que lidiar con el intenso calor hasta por 5 horas, sin oportunidad siquiera de ir al baño. La presión del equipo es tal, que en algunos casos cuando se lo retiran sufren quemaduras.

Terminando con su intervención, las cabinas delantera y posterior de la ambulancia, la camilla y demás es sanitizado. A la vez, el personal ingresa al Área de Descontaminación para el retiro del mismo, lo cual lleva 20 minutos siguiendo el Manual de Bioseguridad, diseñado para contingencias como la presente y en la cual por cuestiones de seguridad es monitoreado a distancia por un compañero, quien observa el cumplimiento estricto de las instrucciones, al final es obligatoria la ducha para terminar el protocolo.