El llamado a permanecer en casa el más tiempo posible como medida sanitaria para reducir el riesgo de contagio del COVID-19 entre la población, podría generar un aumento en los problemas de salud mental así como en la violencia doméstica, pero también trastornos del sueño, en lo que se debe tener especial cuidado.
El director de Salud Mental del ISSEA, Francisco Javier Pedroza Cabrera, expresó que este encierro por contingencia de salud es temporal, lo cual no debe ser olvidado por quienes permanecen más tiempo en casa y es tiempo de hacer cosas que comúnmente no se llevan a cabo por falta de espacio en el día, pero sobre todo, fortalecer la comunicación con la familia.
“Cada familia y cada casa es diferente, pero la sugerencia para aprovechar el tiempo es establecer horarios para las actividades como son estudiar, hacer los quehaceres domésticos, realizar algún arreglo a la vivienda, regularizar el horario de las comidas, jugar e inclusive tener una hora fija para dormir”.
En estos días no de vacaciones pero que sí son propicios para descansar más tiempo en el día, también se pueden propiciar trastornos del sueño, ya sea por falta de éste o dormir más horas de lo debido.
Sin duda en la convivencia diaria y por más tiempo con los miembros de la familia, el tener tanta información o desinformación en torno al problema de salud que se enfrenta, generará emociones como miedo, enojo, tristeza, ansiedad y situaciones negativas para la salud mental, de ahí la importancia de saber cómo reducir ese tipo de situaciones.
“Ante esto, no estaría de más que en lo individual, en pareja o grupo, se puedan practicar ejercicios de respiración profunda y meditación, que en mucho ayudan en los momentos de crisis emocionales, y es que se debe proteger la salud física pero también la emocional porque si bien el encierro se ha recomendado por un mes más, la realidad es que cuando esto termine, volver a la actividad cotidiana también tendrá su costo”.