En tanto los legisladores se deciden a reformar la Ley del Notariado, las lagunas que ésta contiene han permitido el abuso de algunos que como nunca antes han optado por “heredar” los fíats a sus hijos, como se ha dado en fechas recientes, lo cual no está prohibido, pero moralmente deja mucho qué desear por el proceder del Gobierno que los otorga, de quienes las han tenido y en adelante los tendrán.

Así lo consideró el presidente del Consejo de Abogados de Aguascalientes, Eric Monroy Sánchez, quien comentó que no hay crítica en torno a quienes han recibido las notarías como “herencia” de sus padres que tuvieron un fíat asignado como titulares, ya que pueden tener capacidad para ello, pero acciones como éstas, dejan en el camino a quienes han estado en lista de espera por años, entre los cuales pudieran tener más experiencia y se han preparado para ello.

Consideró que ante una Ley del Notariado deficiente, sobre la que se han propuesto reformas acordes a los tiempos, y que inclusive en el Congreso del Estado se encuentra en “la congeladora” una iniciativa que entre otras cosas, propone la realización de un concurso de oposición para los aspirantes a fedatarios públicos, es que se ha abusado de esas lagunas y “pareciera que los fíats notariales se busca queden en manos de los nobles”.

Es una historia que se ha repetido sin el menor recato, pues si bien la Ley del Notariado no prohíbe entregar la sucesión del fíat a algún familiar de quien fuera titular, “al resultar una facultad discrecional del Poder Ejecutivo, todo se hace de manera circunstancial”.

Aun cuando se ha manifestado la urgente necesidad de reformarla para que haya “piso parejo” para abogados y especialistas que desde hace años están en lista de espera para obtener un fíat, independientemente de su origen, lo ideal es que todo aspirante pase por una rigurosa evaluación y que los fedatarios sean permanentemente evaluados, pues los cursos de actualización que reciben son sobre conocimientos básicos y se pone en riesgo la estabilidad de la fe pública en el Estado.

Ante este escenario legal, Monroy Sánchez consideró “absolutamente inmoral la herencia de fíats”, más cuando se ha exigido transparencia en todos los nombramientos, y como se han dado las cosas ahora, dejan ver “vientos de sospechosismo sobre los recientes nombramientos y los futuros que está por otorgar el Gobierno Estatal”.