Los maestros, no quitan el dedo del renglón, a pesar de las grandes dificultades que conlleva la educación a distancia, porque esa modalidad jamás se había aplicado en alumnos de educación básica (preescolar, primaria y secundaria).
Realizan un trabajo titánico por las complicaciones que viven los tutores carentes de antecedentes académicos y que requieren orientación elemental para entender los objetivos de los planes de estudio y poder apoyar a sus hijos.
El diputado Mario Valdez Herrera, presidente de la Comisión de Educación del Congreso, reconoció que el grave rezago educativo y la deserción que habrá de enfrentarse, una vez que se vuelva a la “normalidad”, porque aún hay familias que carecen del servicio de internet, incluso, hasta de televisor, viéndose obligados a “robarse “la señal del vecino o ir a su casa, a que les presten la TV en horas de clases; hay los que se coordinan con otros compañeritos que sí cuentan con herramientas tecnológicas para acompañarse y seguir a distancia las indicaciones de los maestros.
Independientemente del rezago educativo, pues llegado el momento se verá como se resuelve, los papás deben respetar rigurosamente las medidas de prevención para no enfermarse de COVID y no contagiar a sus hijos, porque sin salud no se puede estudiar ni trabajar, según el caso.
Es obvio que los maestros hacen acopio de toda sui paciencia para atender las inquietudes de los papás y de los propios niños; para contestar la misma pregunta, cuantas veces sea necesario.
Están conscientes de la dificultad que conlleva este proceso, pero no claudicarán, porque hacerlo sería en perjuicio de los niños y adolescentes que a los que hay que asegurar un futuro prometedor.
Los padres de familia también deben redoblar esfuerzos para que sus hijos no descuiden las indicaciones que se les den, incluidas las tareas.
Es un reto para maestros, padres de familia y alumnos, que en conjunto debemos vencer.