Por J. Jesús López García 

Las ciudades poseen en su configuración claras muestras y manifestaciones de los usos, costumbres y aspiraciones de sus pobladores; también denota los factores particulares, no siempre muy visibles, que fueron útiles al beneficio privado de los inversionistas, lo que representa la manera en que opera el desarrollo habitacional contemporáneo.

En una época en que los recursos se administran para potenciar al máximo el rendimiento de los negocios, cada metro y cada peso cuentan. El urbanismo moderno a veces parece ser más una operación económica, que un ejercicio de ordenamiento territorial, sin embargo, ello no es exclusivo de Aguascalientes, sino un derrotero global.

En nuestra metrópoli, las primeras fragmentaciones de tierra destinadas a la construcción de vivienda que hoy llamamos fraccionamientos, fueron el Primavera y el Persia, Jardines de Ojocaliente y Jardines de la Asunción. Los primeros dos en 1947, el segundo en 1954 y el tercero en 1956, aunque es conveniente recordar que el “…Sr. Brenner es quien proyectó los primeros fraccionamientos debiéndose a su iniciativa la construcción de las colonias: Héroes, Del Trabajo, Del Carmen, México y Alta Vista…”, en 1945, aunque también es oportuno decir que el propósito de una colonia y un fraccionamiento son claramente diferenciados, dado que aquélla va dirigida generalmente a la clase trabajadora y éste a toda las personas que puedan pagar el precio de un lote o una vivienda.

No obstante, el antecedente de lo mencionado sucedió al inicio del siglo XX en lo que eran las afueras orientales de Aguascalientes. En ese momento con un auge por la instalación de los talleres del ferrocarril y el paseo que ya se había iniciado, entre la estación de tren y los Baños de Ojocaliente, hoy conocido como «La Alameda».

En esos terrenos de la familia Escobedo-Díaz de León, en lo que fuesen las tierras de su hacienda llamada con el nombre del balneario aludido, se practicó la primera división de tierra para la erección de casas. El poder político personalizado por Ignacio T. Chávez y Alejandro Vázquez del Mercado -fundadores de la Compañía Constructora de Habitaciones de Aguascalientes (Cocoha)- se unieron para potenciar el atractivo de esa zona de la ciudad ante la afluencia de visitantes y la modernidad en ciernes de un Aguascalientes que se abría a la industrialización, y con ella, a la economía de mercado.

Una porción del «Plano de las Colonias» diseñado por el arquitecto Samuel Chávez Lavista, se caracteriza por su trazo a 45 grados con respecto a la circulación principal de la calzada; sus vías rectas y amplias, y la construcción de viviendas alineadas y los chalets -que en su momento se pensó, sería la pauta para la creación de un distrito distinguido en la ciudad. Un poco de tiempo después sobrevendría la Revolución y varios solares tuvieron que esperar baldíos hasta terminada la guerra civil; cuando ello ocurrió, el momento económico que originó el desarrollo ya no tenía el mismo brillo, por lo que las casas que se levantaron, no continuarían con el impulso inicial. En cambio, la Colonia Héroes es un sitio donde se sobreponen edificios de épocas variadas, heterogéneas en visiones y anhelos, por lo que aquello malogrado en uniformidad se ganó en expresiones donde lo distinto añade color al entorno.

Las localidades mientras sean hábitats vivos experimentan lo diverso como manifestación del potencial de crecimiento, pujanza productiva y riqueza social. Esos viejos desarrollos de casas variopintas como la Colonia Héroes, son de los primeros en sobreponerse a la vida barrial tradicional, aún presentando muchos rasgos de ella. Resultado de lo anterior es ese «sabor» del lugar que pareciese de otro tiempo, pero a la vez ante una mirada detenida, es palpable que su conceptualización urbana es eminentemente moderna: atrás quedaron las calles de trazo irregular, las secciones estrechas de las arterias, y en varios puntos, el ajustarse al alineamiento de los paramentos.

En la calle Fernando Montes de Oca, vía con camellón intermedio, situación totalmente moderna, se encuentran dos viviendas aún con remates de roleos una, y la otra con un porticado con arcos de medio punto sostenido por pilastras; presentan sin embargo un retranqueo propio de la arquitectura estadounidense, lo que sin duda es un rasgo contemporáneo en la arquitectura aguascalentense, producto de una influencia llegada con la construcción, desarrollada en torno a los talleres del ferrocarril y a la industria local de fundición.

Los fraccionamientos actuales repiten muchas de las características mencionadas, incluyendo lo ecléctico de sus acervos arquitectónicos, pues no olvidemos que los fraccionamientos modernos apelan al favor de un mercado, no tanto a la continuidad de una tradición, de ahí que su lenguaje constructivo trata de manifestar lo novedoso -para su tiempo- y lo diferente. La Colonia Héroes es un fragmento de historia y de espacio en nuestra ciudad que muestra el punto de inflexión donde la tradición local inició su recorrido hacia una modernidad que no acaba de entenderse, no termina de cristalizar, que muestra impaciente su voluntad de manifestarse, de permanecer como parte perenne en el Aguascalientes de hoy.