RENÉ URRUTIA DE LA VEGA

En días pasados accedí a una entrevista para un canal de televisión muy prestigiado en Colombia, en cuyas instalaciones estuve hace un par de años en la ciudad de Bogotá. En esta ocasión fui cuestionado al día siguiente del Segundo Informe de Gobierno de la Administración Federal, respecto a la situación de violencia e inseguridad que vive México en este momento, se señalaron las cifras de muertes violentas que se tienen registradas en los últimos años y meses, lo cual ha sido determinante para establecer los niveles de inseguridad, así como el hecho de que, según las cifras oficiales con que se cuenta hasta el momento, nos encontramos ante la incidencia más alta en ese rubro en la historia de nuestro país.

Uno de los cuestionamientos fue en el sentido de fijar una opinión respecto a la postura presidencial en este segundo informe, respecto a los logros y objetivos alcanzados en el rubro de la seguridad pública o ciudadana, cuestionándome si se puede presumir algún éxito en la estrategia implementada por el actual gobierno. Mi postura va más allá del señalamiento simple de decir que si se puede o no presumir el éxito de alguna estrategia, sino más bien en el sentido de reflexionar, a la luz de un evento tan importante para los mexicanos como debiera serlo un informe presidencial, si en este momento se están dando los resultados que se esperan y que se requieren en ese y en muchos otros rubros, todos los cuales definitivamente se encuentran interrelacionados.

El asunto en realidad, lo he dicho siempre de manera incansable y lo seguiré diciendo, es si se generan resultados reales, si hay resultados de una estrategia de prevención y de combate al delito, el énfasis debe estar en los resultados siempre, no en las acciones, no en las medidas inmediatas o emergentes, no en las consecuencias directas de fenómenos sobre los que no tenemos control, no en los acontecimientos derivados de factores ajenos a nuestro dominio de las cosas, los resultados son los que debemos poner sobre la mesa y sobre ello realizar evaluaciones verdaderas que nos arrojen datos trascendentes y constantes para mejorar, mejorar y mejorar.

Pero la realidad no nos alcanza para poder hacer una evaluación de esta naturaleza, desde hace mucho tiempo los informes no son de resultados, los informes son de acciones solamente, son de triunfos, en el mejor de los casos, particulares y momentáneos, son de frases y de discursos, son de colores y de señalamientos, de calificaciones y descalificaciones, de política y cosas peores (parafraseando el gran Catón), son de todo, absolutamente de todo, menos de resultados.

Uno de los cuestionamientos tuvo que ver acerca de si la Guardia Nacional estaba sirviendo de algo, pregunta que me generó cierta incomodidad, no porque estuviera mal hecha, sino porque era complicada de responder en esos términos; señalar si una institución del Estado Mexicano encargada de la seguridad nacional, de la seguridad interna de nuestro país, ante las cifras, las estadísticas, las realidades, las percepciones y todo eso que tu y yo sentimos, vemos y pensamos todos los días en cuanto al tema de seguridad, ha servido o no, es encontrarse en una situación complicada, no me considero lo suficientemente capacitado o autorizado para decir si sirve o no sirve una institución, pero lo que sí puedo decir, nuevamente a la luz de los resultados, es que no los ha dado, definitivamente no y lamentablemente no se ve por donde los pueda dar, debido no a la falta de esfuerzo, de ahínco, de voluntad o de valentía de los hombres y mujeres que todos los días arriesgan y en ocasiones ofrendan la vida para brindar a toda la población mejores condiciones, eso debe ser digno de honores en toda forma, debido sí a la falta de estrategia y de políticas públicas acertadas o bien dirigidas, debido sí al inexistente fortalecimiento de las instituciones como la que era objeto de cuestionamiento, debido sí a muchos otros factores que bien nos podrían generar un libro completo en el análisis y el estudio de cada uno de ellos. No voy a hacer en este momento un análisis específico de la Guardia Nacional, pero sí puedo decir que en torno a esa medida asumida por el gobierno federal actual, no se advierte que se pueda dar solución a la problemática de inseguridad que vivimos.

En síntesis, la realidad es que debemos encontrar, en forma prácticamente urgente, estrategias de solución que estén en posibilidad de arrojar resultados, también hay que decir que lo más probable es que no deban surgir del centro, sino más bien del interior, de los Estados y los municipios, además de que en la búsqueda e implementación de esas estrategias debe intervenir decididamente la sociedad organizada, quizá por ahí debemos empezar, por hacer lo necesario para ser verdaderamente una sociedad organizada, hay varias etapas que deben experimentarse para llegar a ello, deseo fervientemente que ocurra, el tiempo se agota.