Dando seguimiento al análisis del informe del Ayuntamiento de Aguascalientes, y apegados a las funciones que establece el Artículo 115 Constitucional, creo importante abordar una de las funciones que en nuestro municipio considero se tiene que dar un giro a su política de atención, y es el apartado c), referente a la limpieza, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos.

La limpieza y recolección de basura tradicionalmente es de los mejores servicios de las administraciones de la capital, pues se ha distinguido por ser una ciudad limpia, reconocida por visitantes y merecedora de certificaciones y premios nacionales e internacionales.

Tenemos años sintiéndonos orgullosos de que Aguascalientes es una ciudad internacionalmente reconocida como limpia y pulcra, pero déjenme les digo algo que no quisieran leer ni escuchar: no es por sus ciudadanos, sino por las autoridades. Contradictoriamente a una ciudad limpia, emitimos un número grande, por encima de la media, de basura por persona, tanto es así que ya saturamos un relleno sanitario y está por encima de su capacidad el segundo. Esto, provocado por una sobre-atención de las autoridades, ha cambiado la cultura ciudadana con sus desechos; no separamos, no reciclamos, no empacamos, solo aventamos a los contenedores.

Basta que el camión recolector de basura no pase unos días y se evidencia el Ecoloco (personaje de Odisea Burbujas) que llevamos dentro. Contenedores repletos de nuestros desechos, sin un mínimo de reciclaje, reúso, reducción o separación de la basura. Pero además, con toda desfachatez y descaro, cuando no pasa el “camión de la basura”, tomamos fotos de nuestra basura que saturó el contenedor y la subimos a las redes sociales para “evidenciar” al ayuntamiento de que no levantó nuestro desorden, pues la molestia brota en redes y medios porque no alejan nuestro cochinero, esperando que el Ayuntamiento esconda las toneladas de basura que emitimos.

Así es, vivimos en un sistema que todo nos ha dado y mimado, no por ello digo que no exijamos servicios de calidad y que mejoren nuestras vidas, sino que nosotros como ciudadanos los valoremos y por ello contribuyamos a cuidarlos.

Por lo que, en este aspecto, el Ayuntamiento tiene que establecer diversas estrategias a corto, mediano y largo plazo.

En el corto, seguir con el servicio de calidad en la recolección y traslado, así como la limpieza en el primer cuadro de la ciudad.

En el mediano, se tiene que establecer medidas para el respeto en los horarios para sacar la basura, además de que se tiene que establecer normas de separación y clasificación de los desechos desde las casas, para con ello poder contribuir al reciclado y reúso lo más posible.

En el largo plazo, realizar campañas para cambiar la cultura sobre los desechos, que sea algo que esté compenetrado en el día a día, así como en el pasado, las familias barrían, limpiaban las aceras de enfrente de su casa; hoy, en el futuro, tendría que ser una separación y clasificación de los desechos, además de la reducción de los mismos.