La inflación alcanzada al corte de la primera quincena del mes de noviembre traerá graves consecuencias para el sector comercial, que no se salvará del impacto y, en consecuencia, podría ver reflejada una desaceleración en sus ventas a consecuencia de la disminución del poder adquisitivo de las familias.
El presidente de la Cámara Nacional del Comercio, Humberto Martínez Guerra, reconoció que la inflación alcanzada recientemente, la más alta desde abril del 2001, significará que las familias tengan que concentrar sus recursos en atender necesidades primordiales, como lo es la canasta básica, por encima de ciertos gustos. Agregó que la recuperación en las ventas ordinarias después del pésimo 2020 podría de nueva cuenta mermarse luego de que la inflación ha comenzado a causar estragos, al verse ya incrementados precios de diversos productos. Si bien para el siguiente año se prevé un ajuste en el salario mínimo, lo anterior, dijo, es simplemente un espejismo, luego de que es insuficiente para alcanzar a cubrir las necesidades básicas de una familia promedio.
El líder del comercio establecido consideró que el único responsable de que se haya registrado una inflación desproporcionada es el Gobierno Federal, a consecuencia de decisiones mal tomadas y afectando la economía del país, sumado a los efectos colaterales de la pandemia por COVID-19, de los cuales aún varios sectores no logran recuperarse plenamente.
“La inflación va a provocar focos de tención social y lo que necesitamos es que el Gobierno Federal actúe de manera detallista y que asuma sus responsabilidades y acciones concretas para solucionar este problema”, expresó.

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