Familias católicas, siguen manteniendo viva la tradición de las siete cazuelas, la cual en algunos casos se inicia desde el lunes de la Semana Santa, aunque en otras ocasiones lo dejan para el Jueves o Viernes Santo.
A pesar de que la inflación ha impactado en los precios de los alimentos utilizados en la presente temporada, hasta en 15%, las familias hacen un esfuerzo por degustar los platillos tradicionales.
Atendiendo la tradición de las siete cazuelas, los alimentos más habituales son las habas cocidas, lentejas guisadas, así como pipián con nopales, además de papas, tortas de camarón, lentejas y caldo de pescado, entre otros, sin que falte la capirotada como el delicioso postre.
La señora María, creyente, detalló que en su familia desde hace varios años es una tradición reunirse el Viernes Santo, en compañía de hijos y nietos. A pesar de que es un momento de reflexión llamado por la Iglesia, dijo que coincide en que la mayoría de sus hijos tienen la oportunidad de descansar, siendo esa la justificación para degustar de los alimentos señalados.
Por más de 5 años, ha acudido a los mercados en busca de los ingredientes, siempre el presupuesto. “Sí ha salido más caro hacer platillos de cuaresma este año, pero ya que es solo una vez al año y me gusta, vale la pena el gasto”, explicó.

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