Jesús Eduardo Martín Jáuregui

“Metí furiosamente mi nariz entre sus dientes y lo arrojé pesadamente al suelo sobre mí”

Un tenso y azaroso novenario completamos los ciudadanos de Aguascalientes, luego de las marchas, bloqueos, paros, pintas, saqueos, etc., protagonizadas como actores por alumni (por si alguna o alguno, normalista o normalisto no lo sabe, en latín el sufijo «i» denota el plural) de diversas normales, incluyendo las de la Normal Rural Justo Sierra de José Ma. Morelos (creo que así le dicen ora a Cañada Honda) y las «madrizas» protagonizadas como receptores por los alumnos de la Normal Rural Vasco de Quiroga de Tirepetío, Mich., propinadas (salvo una) por policías de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, según se desprende de las grabaciones, fotografías y en general material gráfico, que circula profusamente por las redes sociales y del cual algunos medios de comunicación han subido a sus páginas, y de las propias manifestaciones de las autoridades municipales, aunque en términos generales los periódicos han sido «prudentes» en el manejo de la información, dejando a salvo, (como dicen que dicen los abogados) el buen nombre y buena fama de que gozan los cuerpos policíacos, que si en lugar de que las olimpiadas fueran de deportes, las disciplinas fueran policíacas, las mexicanas, (no digo las aguascalentenses) tendrían una buena cosecha de medallas de oro, v.gr. Tehuacanazo, chicharra, cobijazo, buzitos, etc., etc..

Antes de que el amable lector agotada su paciencia recurra a alguna de esas prácticas con este despistado escribidor, le invito a que entre en el internet, si es Ud. adulto pida el apoyo de sus hijos adolescentes o en dado caso de sus nietos, y juzque con sus propios ojos la actuación de la policía municipal el viernes 9 de los corrientes, al enfrentar gallardamente a los jóvenes michoacanos, que ahora sí, inermes, les gritaban ¡ya nos vamos!. Ya se sabe que no hay mejor tónico para la voluntad, en lo que respecta a la valentía, que la superioridad numérica, si a esto se aúna la armadura de robocop, los toletes, las chicharras que no existen pero aparecen, maderos y piedras, habida cuenta de que los otros contingentes normalistas que habían venido en apoyo de las de Cañada ya habían abandonado la ciudad, completan el cuadro para la acción de los policías.

En un país crispado, en que el hartazgo ciudadano ha llegado a límites difíciles de creer, como ha sucedido en connatos de linchamiento o en crímenes que han querido pasar por acciones justificadas, basta una chispa para que se incendie la pradera. Desde luego, su opinión, lector amable, será la mejor, pero me gustaría convidarle a reflexionar sobre algunos puntos que pudieran ser complementarios de los que ya se han expresado:

  1. a) La normal de Cañada Honda nació hace alrededor de un siglo con una finalidad específica para un país que ya no existe. Un México predominantemente rural pos’ revolucionario o post-revolucionario, como usted prefiera, cuya configuración ha cambiado, quizás no tanto como quisiéramos, pero mucho mas de lo que se piensa.
  2. b) Las normales además de su función obvia de preparación de maestros, enfocados hacia la instrucción de la clase campesina, y concientemente uso un lenguaje marxista que en ese tiempo surgía desde la Constitución, tenían una función de promoción social, no sólo para quienes tenían la fortuna de entrar a las normales, sino también para las comunidades a las que iban a servir.
  3. c) Por alguna razón, aún cuando ligadas a Aguascalientes por la cercanía, ni la de Cañada Honda para mujeres y la de San Marcos, Zac. para hombres, nunca se han sentido como algo propio, objeto de nuestro cuidado y afecto. Me detengo y reflexiono: ¿Será realmente un sentimiento compartido o solamente la expresión de mi juicio?. Creo realmente que ha sido así, y las reacciones de la ciudadanía en el pasado novenario, confiman esa apreciación.
  4. d) Las normales rurales han sido ligadas históricamente a movilización social, a pensamiento y lucha revolucionaria, a guerrillas y mas recientemente incluso a infiltración de grupos de la delincuencia organizada. Todo ello es un revulsivo para la «gente buena» de Aguascalientes, que se ha hecho con el esfuerzo y que valora la paz, el orden y el progreso, que tanto trabajo le ha costado.
  5. e) El pasado día 2 la normal Cañadiense conmemoraba, como lo ha hecho en otras ocasiones, el aniversario de una fuerte represión de que había sido objeto e, inoportunamente se publicaría en estos días, la convocatoria para el ingreso al nuevo ciclo escolar. Lo primero era totalmente previsible, lo segundo bastante imprevisible, considerando que se pretendían cambios importantes en el número de la matrícula a la baja, y en la conformación del alumnado dejando de ser exclusivamente para mujeres.
  6. f) Sin duda es un anacronismo para un país y mas para un estado predominantemente urbano una normal rural. Y sin duda lo es también una institución sólo para mujeres en pleno siglo XXI. Pero ese no es el punto.
  7. g) Tras días de tensión con la presencia de contingentes de otras normales rurales del país y luego de exhaustivas jornadas, se avizoró un arreglo que, como todo arreglo, no dejaba plenamente satisfechos los intereses de las partes, pero implicaba un gran logro de acercamiento y respeto mutuo.
  8. h) Sentadas las bases del arreglo los contingentes estudiantiles que habían venido a Aguascalientes, empezaron a regresar a sus lugares de origen, quedando al parecer solo algunos cuantos de Michoacán.
  9. i) Inexplicablemente cuando abandonaban la ciudad fueron perseguidos literalmente por grupos policíacos del municipio de Aguascalientes.

Inexplicablemente obstaculizaron el avance de dos camiones de la normal Vasco de Quiroga y empezaron a romper vidrios y tratar de desinflar llantas, y en un intento de evadir la policía los camiones ingresaron a la colonia Constitución en donde rodeados no pudieron avanzar.

Inexplicablemente los policías empezaron a bajar de los camiones y golpear a los estudiantes que mal podían tratar de eludir los golpes de los profesionales equipados y armados, y a subirlos luego esposados y cubiertos de la cabeza a las cajas de las camionetas de policía, (todo esta documentado).

Inexplicablemente, ya que los llevaban detenidos, no los condujeron al C4 y en la Fiscalía no se los recibieron (también está documentado).

Inexplicablemente un boletín policíaco de la Municipal informó que no se habían detenido estudiantes sino solo a vecinos que fueron puestos en libertad.

Inexplicablemente se empezó a soltar a los estudiantes detenidos y lesionados en diversas partes de la ciudad sin ningún apoyo ni orientación.

Inexplicablemente la actuación policíaca contravino las instrucciones que se tenían de la superioridad mas superior.

Inexplicablemente la actuación policíaca puso en grave riesgo los acuerdos que ya se habían tenido y la paz, tranquilidad y orden, que tanto trabajo nos han costado a los aguascalentenses.

Inexplicablemente se puso en riesgo incluso la calma tensa del país, que no ha podido superar o resolver los incidentes lamentables de que han sido víctimas normalistas.

Parecen demasiadas inexplicaciones…

Los ciudadanos requerimos explicaciones y… sanciones.

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