Salvador Rodríguez López

Aunque es una cuestión sabida y periódicamente divulgada, el gobernador Martín Orozco Sandoval fue muy claro con sus subalternos, al exigirles que se apeguen a lo que dispone la ley, por lo que en el proceso electivo en marcha deben abstenerse de participar directamente y tampoco pueden apoyar las campañas y a los candidatos con personal, equipo y material del sector público.

En esencia, no debería haber recordatorio alguno, sin embargo más de uno podría sentir la tentación de enviar algún refuerzo a un compañero de partido, al suponer que pasará desapercibido, pero si llega a denunciarse y existen pruebas irrebatibles el infractor será despedido.

De siempre se han tenido en las filas oficiales “espías y soplones”, que tienen la nada envidiable encomienda de vigilar los movimientos de sus jefes y compañeros de trabajo y si llegan a detectar algo anormal informarlo de inmediato al partido o candidato donde están sus querencias, lo que en algún momento les puede redituar una ventaja. Son personas sin escrúpulos, que en cuanto ven que no obtienen un provecho “venden” al que los colocó, convirtiéndose en denunciante del que les dio de comer.

Esto de los escuchas y centinelas está presente en prácticamente todos los actos de proselitismo, sin importar de qué partidos sean. Un caso que lo ejemplifica sucedió hace varios ayeres, cuando los priistas llevaban a cabo un mitin en la plaza de armas. Por debajo de las graderías iba una persona con una pequeña cámara fotográfica, era nada menos que el presidente del comité estatal del PAN, que al verse descubierto por el autor de este espacio sonrió y justificándose dijo que lo hacía para tener la evidencia de los funcionarios que estuvieran ahí. Estaba claro que quienes habían acudido no imaginaban que eran asechados, por lo que toda su atención se centraba en los mensajes que se pronunciaban desde el templete, y lógicamente, que los candidatos supieran que ahí estaban.

Lo que hizo el mandatario en la reunión con titulares de las dependencias estatales fue reiterarles que los programas y servicios de Gobierno siguen su marcha, sólo que no se deben publicitar, por lo tanto, ellos y el personal bajo su mando tiene que mantener el ritmo normal.

En su exhortación se refirió que deben estar en pleno conocimiento de lo que dispone la Ley Electoral, tanto federal como local y que se ciñan a ellas, con lo que pueden evitar algún error que podría ser causal de un problema jurídico, discernimiento que obligan compartirlo con sus subordinados.

En cada dependencia se han diseñado las acciones a seguir y que básicamente se refieren a mantener el ritmo de trabajo, pero como se menciona, sin que se haga público, salvo cuando se trate de las áreas de salud, seguridad pública, Protección Civil y educación, que no se pueden detener y requieren de difundir sus actividades dentro del marco institucional.

Por razones obvias, el renglón de salud ocupa actualmente mayor atención y por ello no se escatima nada, de ahí que en lo que corresponde al Gobierno del Estado seguirán considerándose los requerimientos que demande la sociedad, principalmente la vacunación, que aún cuando es un programa a cargo de la Federación, de cualquier manera hay una participación local en el armado de los puestos de atención, tanto en el Municipio capital como en el resto del estado.

LUZ VERDE

Un tanto ambigua es la postura que asumió la administración del Municipio de Aguascalientes, el establecer que los servidores públicos pueden participar en actos de campaña “sólo por la tardes” y sin que utilicen el uniforme o algún logotipo que los identifique y tampoco los vehículos a su cargo.

Ya en otra ocasión se había cuestionado Con Usted sobre cuál es el horario de labores que tienen los funcionarios públicos, porque se presume que están disponibles en todo momento, que no es lo mismo con el personal operativo y de oficinas que checa de entrada y de salida, por lo que una vez que concluye su labor queda en total libertad de utilizar su tiempo en lo que mejor le convenga.

Afirmó el secretario del Ayuntamiento, Gerardo Beltrán, que los servidores públicos capitalinos pueden participar y apoyar en las campañas políticas de los candidatos, “siempre y cuando lo hagan fuera de los horarios laborales y no porten uniformes, logotipos o vehículos oficiales o utilitarios”.

Para el segundo a bordo de la administración municipal, el personal puede sumarse a las actividades políticas “después de las cuatro de la tarde”, que es el horario de salida para la mayoría de los servidores públicos, con la única excepción de diversas áreas ejecutantes que cubren distintas jornadas.

Adelantó que en caso de que algún empleado del Municipio sea sorprendido actuando fuera de la ley electoral, “se le apercibirá para que se abstenga de cometer la falta”, lo que en sí es un pleonasmo porque si ya cometió la falta no puede abstenerse de cometerla, además que si se llega a comprobar el ilícito será objeto de sanción por parte de la Fiscalía Electoral, más que del órgano de control interno.

Lo razonable es que nadie se inmiscuya en el proceso electoral y si desea hacerlo solicite permiso o licencia, según sea el caso, o que renuncie como último recurso, pero que no se exponga a ser sorprendido haciendo algo que a la mirada de los adversarios está prohibido. Son cuestiones que se deben cuidar de manera escrupulosa para evitar un mal momento que se puede convertir en un trago amargo.

Aunque es difícil sustraerse a la invitación del candidato o candidata, porque negarse supondría frenar alguna posibilidad de mejoría laboral o política, es preferible hacerlo a que se le pille las manos entre la puerta y entonces se quede como el cuervo de las dos tortas. Ateniéndose a lo que afirma Gerardo Beltrán, de que después de las cuatro de la tarde tienen carta blanca, no se debe tomar muy en serio porque de ser cogido en alguna reunión o mitin puede quedar cesante y llegado el momento el secretario del Ayuntamiento se hará que la Virgen le habla, entonces hay que actuar con sensatez y mirar los acontecimientos desde lejos.

UN PASO ATRÁS

Por más que los titulares de Seguridad Pública Estatal y Municipal y el fiscal general del Estado se empecinan en señalar que Aguascalientes está a salvo de la delincuencia organizada, los hechos demuestran lo contrario y lo que es peor, crece el número de ejecuciones de presuntos narcomenudistas.

En menos de 48 horas hubo dos hechos trágicos, con tres asesinatos en uno y dos en otro, y en ambos casos se observa la mano de la delincuencia organizada, que como es su estilo no para en mientes para cumplir su propósito de “limpiar” la zona.

La característica es que ya no se dedican a “cazar” a sus adversarios, sino que van directamente a los domicilios y ahí los ultiman, consecuentemente ningún habitante puede estar a salvo por el solo hecho de estar en su hogar.

La diputada Elsa Amabel Landín Olivares consideró que en Aguascalientes empieza regir la ley de la selva, sin que las autoridades hagan algo efectivo, salvo recoger los cadáveres y por azar aprehender alguno de los implicados, pero sin llegar a la raíz del problema.

Hizo mención que el Congreso del Estado han consentido el presupuesto necesario para reforzar a las corporaciones de seguridad y así tengan el equipo, la capacitación y la tecnología suficiente que les permita enfrentar y vencer cualquier situación, pero “pareciera que nos acostumbramos a una realidad donde los grupos de delincuencia organizada, lo hemos dicho en infinidad de veces, siguen operando con enorme impunidad en el estado, y no puede ser posible que no haya detenidos”.

Se tiene un equipo sofisticado para detectar cualquier hecho delictivo, con cámaras de videovigilancia que permiten darle seguimiento a vehículos y personas sospechosas de haber cometido algún acto ilícito, pero hace falta un mayor esfuerzo para detectar y detener a miembros de las bandas que se han asentado en esta entidad. Mientras no se logre erradicar a los cárteles de esta entidad seguirán los crímenes, sentenció la legisladora.