Como nunca antes, este año la Semana Santa se desarrollará en un marco de aislamiento social obligatorio para prevenir el contagio del coronavirus, por lo que las misas del Domingo de Ramos fueron seguidas por televisión, radio y redes sociales; en esta ocasión Facebook y Youtube fueron aliados de la Iglesia.

No obstante, varios feligreses asistieron a los templos guardando la debida distancia entre persona y persona; la asistencia fue escasa como en el caso de Catedral donde el Obispo de la Diócesis, José María de la Torre Martín, encabezó la celebración de las 10 de la mañana.

En esta ocasión sólo hubo bendición sin los tradicionales ramos de palma, laurel y manzanilla, salvo unos cuantos que pudieron llevar desde su casa, pues a las puertas de los templos tampoco hubo comerciantes que los ofrecieran, y en la entrada de varios permaneció un cirio encendido.

En la generalidad de las misas oficiadas la oración fue por la población mundial que atraviesa por momentos difíciles y de prueba, “especialmente por los enfermos que están en recuperación, pero también por las almas de aquellas personas que han perdido la vida, que el Señor les dé el descanso eterno”, expresó el cura de Cristo Rey, Mario Guillermo Chávez, quien ofreció una misa matutina por una estación local de radio y televisión.

También se ofreció la misa por aquellas personas “que de manera heroica y valiente dan la lucha contra la enfermedad, especialmente médicos, enfermeras, personal de salud pública y todos los que tienen que salir a trabajar para que tengamos lo necesario para la subsistencia de todos los días, todos ellos son seres heroicos anónimos”.

Refirió que con el Domingo de Ramos se da inicio a los días santos que ahora más que nunca deberán vivirse con un sentido de fe, de gracia y de bendición, pues el ramo que en muchos casos se logró bendecir de manera virtual, es un significado de victoria; “por eso hoy, con mucha esperanza, con mucha confianza en Dios, entraremos a los días santos para vivir con el sentido de la fe”.

Recordó cuando el Señor Jesús habló con su Padre y con un grito potente le reclamó su abandono, “se sintió abandonado, experimentó el silencio, la soledad, pero también en ese pasaje hay un signo de esperanza cuando le dice: en tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu, me pongo en tus manos, para luego expirar”; este pasaje deja un mensaje importante para el pueblo en estos días, como es la esperanza de confianza y fortaleza.