Ante la inminente embestida de la tercera ola del COVID-19, producto del relajamiento generalizado de la población en el periodo de la Semana Santa, tendrá que hacerse un alto en el camino y cuestionar con seriedad, si acaso el manejo de la pandemia ha sido el correcto, tanto por las autoridades federales como las locales, y es que, “tarde o temprano, tenemos que convenir una nueva cultura laboral y de estudios, de esparcimiento y recreo, y entre más tardemos en hacerlo, mayor será el daño”.
Así lo consideró el presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, Cuauhtémoc Rivera, quien a través de una conferencia virtual, expresó que es “la crónica de una muerte anunciada, el esperar oleadas del coronavirus, lo cual se veía venir y poco o casi nada se hizo por impedirlo, además, la sociedad poco colabora, mostrando una conducta casi suicida”.
Pero no sólo eso, también el Gobierno Federal ha incurrido en indolencia, al ofrecer una comunicación contradictoria y así ha sido a lo largo de la pandemia, que sólo ha confundido a la gente y a que ésta pierda credibilidad en los llamados que se hacen por parte de la autoridad para que haya los cuidados indispensables.
DISYUNTIVA. También se han dado casos en que se ha establecido como prioridad la reactivación económica sobre la salud de la población, lo cual Cuauhtémoc Rivera consideró como un error, pues “no es posible lograr la reactivación económica si no logramos antes contener y controlar la pandemia. La salud de la población debe ser la máxima prioridad y la piedra angular de la reactivación económica”.
MISIÓN IMPOSIBLE. Resaltó que todo indica que en el 2021 no lograremos aplicar la vacuna a los 80 millones de mexicanos, cifra que se requiere para lograr la inmunidad necesaria y así consolidar nuestra actividad económica; 160 millones de aplicaciones son las que se exigen, por lo que, de lograrlo, sería hasta 2022 o inicios del 2023, y es con base en esto que se deben hacer replanteamientos en todo tipo de actividad.