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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En medio de la tensión entre México y Estados Unidos por el secuestro de cuatro estadounidenses en Matamoros, con saldo de dos asesinados y un herido, ahora el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) investiga la desaparición en Nuevo León de tres mujeres residentes de Texas, vistas por última vez el pasado 25 de febrero, en el municipio de China.
La agencia estadounidense, dijo una fuente allegada al caso, estaría interviniendo a petición de familiares de las víctimas, identificadas como las hermanas Marina y Maritza Trinidad Pérez Ríos, de 48 y 47 años, respectivamente, así como su amiga Dora Alicia Cervantes Sáenz, de 53 años.
Otras fuentes, en Tamaulipas, revelaron que se investiga si las desaparecidas podrían ser tres de los seis cuerpos calcinados encontrados en el municipio de General Bravo el 25 de febrero, tras un enfrentamiento entre los cárteles del Noreste y del Golfo.
De acuerdo con la denuncia recibida por la Fiscalía General de Nuevo León, las mujeres salieron la madrugada del 25 de febrero del municipio de Doctor Coss para vender ropa en un mercado de Montemorelos.
Iban en una camioneta Chevrolet Silverado doble cabina, modelo 1996, color verde y con placas de Texas.
Por el horario, las autoridades presumen que pudieron haber pasado por la Comunidad Peña Blanca, en General Bravo, cuando posiblemente aún estaba un tiroteo entre los grupos rivales del crimen organizado.
Tras el enfrentamiento, en el lugar quedó un vehículo de los delincuentes con seis cuerpos calcinados.
De acuerdo con fuentes policiales de Reynosa, ayer fue entregado uno de esos cadáveres, y el resto permanece en el anfiteatro del Hospital Universitario de Nuevo León.
Familiares de las tres mujeres, quienes eran residentes de Peñitas, Texas, acudieron a Nuevo León para conocer los avances de la investigación, señaló un informante.
Agregó que los familiares habrían buscado el apoyo del Consulado de Estados Unidos en Monterrey y, posteriormente, con el FBI, en Texas.
La fuente señaló que la Fiscalía estatal realizó pruebas de ADN a los cuerpos calcinados de General Bravo, para determinar si alguno de ellos corresponde a las residentes texanas.
Sin embargo, por las condiciones de los cuerpos hasta ayer no se tenían los resultados.
En Peñitas, el Departamento de Policía no contestó a las llamadas y no fue localizado el jefe Roel Bermea.

Con información de Miguel Domínguez