En un 50% incrementaron los casos de bruxismo en las personas debido al estrés provocado por la pandemia. Afortunadamente, con la aplicación de la toxina botulínica y el buen tratamiento puede reducirse considerablemente. Así lo destacó Ana Italia Marín Bosque, integrante del Colegio de Médicos Cirujanos Dentistas de Aguascalientes.
La especialista comentó que los pacientes que son bruxistas son aquellos que aprietan los dientes, debido a que hay la posibilidad de contraer esos músculos y eso entre otras cosas es provocado por el estrés, ya que esas contracturas a la larga junto con otras cosas pueden causar las alteraciones de esa articulación que truenan, que da chasquido y tronido de la mandíbula.
Reconoció que los problemas del bruxismo se incrementaron muchísimo durante la pandemia por el gran estrés que tenían las personas e inclusive en niños fueron detectados y cada vez más con o sin pandemia. Sin embargo, a raíz del COVID se vio un aumento de cuando menos el 50% en las consultas de los pacientes que presentaban estos malestares de la articulación que significa apretar y rechinar los dientes generalmente durante la noche, aunque también puede ser durante el día en periodos de estrés.
Sin embargo, dijo que de acuerdo con estudios, con la aplicación de la toxina botulínica, mejor conocida por su nombre comercial como Botox puede reducirse considerablemente esta problemática. Sin embargo, dijo que para ello se debe hacer un buen diagnóstico y tratamiento que lo haga siempre sólo alguien que cuente con un posgrado calificado para hacerlo, tales como un cirujano maxilofacial.
Asimismo, dijo que la toxina botulínica también puede aplicarse en pacientes que tienen sonrisa gingival, es decir que muestran demasiada encía al sonreír y cuando se hace un buen diagnóstico, existe la posibilidad de que los cirujanos maxilofaciales puedan aplicar esta toxina para que por estética el paciente no muestre tanta encía al sonreír, lo cual puede ser complementado con otras terapias e inclusive a veces con una cirugía conocida como gingivectomía que es el recorte de las encías si es que pasan la prueba de un parodoncista.
Explicó que, al aplicar la toxina botulínica, los músculos que provocan la sonrisa, ya no se levanta tanto el labio y el paciente ya no muestra tanto la encía al sonreír que a veces puede ser considerado algo antiestético.

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