NOÉ GARCÍA GÓMEZ

Uno de los aspectos más fascinantes que veo en las elecciones democráticas competidas es su nivel de incertidumbre. No podemos saber qué va a suceder. Durante un proceso electoral lo que prevalece es la incertidumbre. Por supuesto, las encuestas nos ayudan a reducirla un poco, nos orientan, pero no la eliminan del todo. Así nos lo dicen el recuento de las elecciones, por ejemplo en la pasada elección estadounidense se pensaba que Hilary se alzaría con el triunfo y los votos electorales inclinaron la  balanza con Trump, en Aguascalientes la última campaña a gobernador muchos daban por sentado el refrendo del PRI, pero conforme transcurría la campaña el margen se acortaba y finalmente el PAN resultó ganador; bueno hasta en la pasada elección presidencial los estudios demoscópicos predecían un triunfo de López Obrador pero nunca dimensionaron el enorme margen de los resultados frente a la hoy oposición.

La actual contienda estadounidense la incertidumbre es lo que sigue privando, aun faltando unos cuantos días, si alguien asegura tener un escenario, miente. Los predictores solo se acercan pero nunca son infalibles. Con base en las encuestas nacionales, que es muy probable que Joe Biden gane el voto popular, incluso por un margen ligeramente mayor al que tuvo Hillary Clinton en 2016. Pero cómo quede el Colegio Electoral es incierto, y sabemos que de ello depende quién gane las elecciones.

Además, los siguientes procesos electorales tienen otros aspectos también inciertos, incluidos cómo afecte el desarrollo de las campañas mismas, desde los aspectos intrínsecos de la democracia, como llegada inesperada de un personaje que emerja repentinamente y desajuste el tablero que ya se pensaba colocado.

Hasta extrínsecos como la pandemia de Covid y que sin duda cambiará la dinámica del desarrollo electoral, desde los eventos de los candidatos, las estructuras de movilización y de defensa del voto, así como la integración de las mesas directivas y por supuesto la participación o el abstencionismo electoral. Coincidimos que la pandemia influirá, pero no sabemos la dimensión, ni la profundidad.

Finalmente, y recordando al politólogo Adam Prezworski, la noción de que la democracia se caracteriza por una incertidumbre natural pero institucionalizada. Los resultados no se pueden saber antes, pero las reglas de juego sí, por lo que esperemos y exijamos que todos los jugadores se adapten, respeten y actúen para fortalecer la democracia.