Rolando Herrera
Agencia Reforma

ISLA MADRE, Nayarit.- Al Presidente Andrés Manuel López Obrador le tocó el mar picado, embarcado en el Puerto de San Blas, Nayarit, el tabasqueño tardó cuatro horas en llegar al renovado embarcadero de este archipiélago.
Visiblemente cansado, el Mandatario dijo que cuando el mar no esté tan bronco los futuros turistas podrán cubrir el trayecto de poco más de 100 kilómetros en menos tiempo.
«Hicimos cuatro horas desde el histórico Puerto de San Blas hasta este Puerto de las Islas Marías, con un mar un poco picado. Cuando no es así, me decían los extraordinarios marineros, el comandante del barco, que se van a hacer tres horas y media de San Blas», indicó.
A orilla del mar, en un improvisado templete, López Obrador recordó que desde su primera campaña presidencial en 2006, en un evento en Nayarit, prometió cerrar el penal y convertirlo en una isla para los niños, sin embargo, dicha promesa no pudo cumplirla hasta 2019, año en el que publicó el decreto por el que se creó el Centro de Educación Ambiental y Cultural José Revueltas.
«Aquí en las Islas Marías estuvo preso un gran escritor, un ideólogo de izquierda, un hombre honesto, íntegro, consecuente, José Revueltas, y aquí escribió una de las mejores novelas de nuestra literatura que se llama, precisamente, Muros de Agua», indicó.
López Obrador dijo que al reconfigurar las instalaciones de las islas para convertirlas en un lugar turístico se decidió no aceptar la construcción de hoteles de gran turismo, ni de cinco estrellas, tampoco se aceptó que llegaran cruceros, pues lo que se quiere es que sea un lugar que preserve el entorno y sea asequible para la mayoría de las personas.
«Los costos para venir y disfrutar del paraíso, pues son módicos, se procuró eso, que una familia de trabajadores, maestros, médicos, profesionistas puedan venir dos, tres días con un costo de cinco a ocho mil pesos, y pueden estar en una de las casas remodeladas», señaló.
El acto de inauguración se adelantó una hora y al término el Presidente dijo que se iría a descansar, que pasaría la noche en la isla y, tomado de la mano de Gutiérrez Müller, se dirigió a su camioneta y ya no acompañó a sus invitados, los gobernadores de Nayarit y Sinaloa, a escuchar a la orquesta de cuerdas de la Secretaría de Marina.