Sergio Cuevas Ávila
El Heraldo

La cultura de los derechos no vive sus mejores tiempos y las amenazas las trae el viento con una fuerza que busca arrasar lo construido después de grandes sacrificios, ya que éstos son vistos como obstáculos que impiden a la autoridad desplegar su actividad de acuerdo con lo que a su juicio particular podría ser más fácil o cómodo, señaló el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, José Asunción Gutiérrez Padilla.
Al rendir el IV Informe de Actividades al frente de la CEDHA, tras la entrega del documento al Congreso del Estado, indicó que en los últimos 4 años el número de quejas aumentó y refirió las dificultades que se han tenido que superar para garantizar la eficacia en la labor del organismo.
Afirmó que la actividad giró en torno a ejes específicos como: el Fortalecimiento y Difusión de la cultura de los derechos humanos en todos los niveles educativos y a través de la sinergia con los poderes estatales, además de que durante estos años se abatió el rezago que se tenía.
En cuanto a las actividades de protección de los derechos, dijo que con firmeza y decisión, sin convertirse en un inquisidor implacable, se sumó a la acción coordinada de los poderes públicos a favor de los derechos. En tal sentido, las recomendaciones de la Comisión se volvieron detalladas y mejor fundamentadas, las cuales no deben ser temidas ni tampoco pasadas por alto, sino al contrario, “en la fuerza persuasiva y moral de la Comisión debe encontrarse la principal razón para que esas determinaciones sean aceptadas, observadas y comprendidas por las autoridades y la población en general”.
Se promovieron sendos mecanismos de control constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuando a juicio de la Comisión se han producido normas generales que conculcan los derechos fundamentales de las personas y si bien en ocasiones los derechos entrañan un profundo desacuerdo, por encima prevalece la unidad en torno a un mismo proyecto constitucional.
Ejemplificó la lucha de las mujeres para superar las condiciones de discriminación y marginación de que han sido objeto, además del apoyo a la comunidad LGBTIQ+ con una serie de recomendaciones que han emitido, recalcando que en las reivindicaciones de estos grupos, no se puede caer en la descalificación fácil ni en la entronización de posturas dogmáticas que impiden el acercamiento entre las posiciones encontradas. “Es inaplazable que las mujeres, los migrantes, los indígenas y todas las minorías puedan y deban dejar oír su voz, y la Comisión estará siempre expedita para velar porque así sea y sin rodeos”.
Finalmente, dijo que si bien los retos han sido agobiantes, todos se han emprendido y durante estos años ha acometido la batalla contra cualquier molino que amenace los derechos humanos. “Lo hago convencido de que cualquier paso que no demos en esa dirección será reclamado por las generaciones por venir. Aquí está la huella de lo que la Comisión ha hecho para cumplir su compromiso y su deber con la sociedad”.

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