Con datos del INEGI, de las mujeres de 15 años y más que tienen o han tenido una relación, es decir, esposo, pareja o novio, a nivel nacional, han sido violentadas el 43.9%, mientras que en Aguascalientes, el 49.8%.
Registran mayores niveles de violencia el Estado de México, Ciudad de México, Aguascalientes, Jalisco y Oaxaca; en contraste, hay menor violencia en Campeche, Nuevo León, Chiapas, Baja California y Tamaulipas.
La violencia emocional es la que más reportan las mujeres, como situaciones de indiferencia (le ha dejado de hablar), de intimidación y acecho (se ha enojado mucho porque no está listo el quehacer, porque la comida no está como él quiere o cree que la mujer no cumplió con sus obligaciones; la llama o le manda mensajes por teléfono todo el tiempo, para saber dónde y con quién está y qué está haciendo, etc.) o de degradación emocional (la ha avergonzado, ofendido, menospreciado o humillado).
Dentro de la violencia económica y/o patrimonial, sobresalen situaciones de control o chantaje económico, por ejemplo, que su pareja le reclame por cómo gasta el dinero, es codo o tacaño con los gastos de la casa; así como situaciones de incumplimiento de responsabilidades.
En la violencia física los actos que más reportan las mujeres son: empujones o jalones de cabello; bofetadas o cachetadas y golpes con el puño o con algún objeto. Y dentro de los actos más graves, el intento de ahorcamiento o asfixia.
En la violencia sexual lo que más declararon las mujeres son las amenazas o chantajes, seguidas muy de cerca de las violaciones.
De las mujeres violentadas, sólo el 8.8% solicitan apoyo, el 5.6 denuncia, también el 5.6 denuncia y solicita apoyo, mientras que el 78% ni solicitó apoyo, ni denunció; el resto, es indefinido.
Las mujeres no denunciaron por miedo, vergüenza, por no enfadar a la pareja y por falta de confianza en las autoridades; también porque no sabían cómo hacerlo.