El próximo 30 de agosto empezará el retorno masivo a clases presenciales dispuesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) después de varios meses de confinamiento como consecuencia de la pandemia que aún asola a la población mexicana.

Esto ocurrirá en plena cúspide de la tercera ola de la COVID-19 con más de 20.000 contagios diarios y con un proceso de vacunación que ha conseguido inmunizar al 20% de los 126 millones de mexicanos con las dos dosis de las vacunas disponibles.

Si bien la pandemia todavía concentra el foco de atención de las autoridades sanitarias y educativas, la alimentación de los alumnos es otro problema que se pone en agenda con el inicio del nuevo ciclo 2021-2022.

Y es que el panorama que les espera a los docentes será un grupo de niños mal alimentados y bajos de peso en vista que perdieron los beneficios de los programas de nutrición que recibían en la escuela antes del inicio de la pandemia, la cual los envió de vuelta a casa.

Desde la empresa privada se intenta abordar esta problemática con iniciativas como el programa “Mochilas Saludables” que impulsa la transnacional Kellogg en colaboración con la Red de Bancos de Alimentos de México.

La propuesta es entregar donaciones de mochilas cargadas de alimentos de manera quincenal para que se utilicen en la preparación de desayunos en las comunidades más vulnerables durante el ciclo escolar 2021-2022.

Desde la web nutricional Sundt advierten que la recuperación no será complicada si en la dieta de los menores se agrega arroz, pan, papa, menestras, pollo, huevo, pescado además de verduras y legumbres de la temporada. “Este tipo de alimentos no solo ayudarán a la recuperación rápida del peso, sino que estimularán a los microbios del intestino vinculados con el desarrollo del cerebro y refuerzo del sistema inmunológico”, dijeron los especialistas de la citada web.

Una intervención clave teniendo en cuenta que han empeorado los indicadores de la seguridad alimentaria en las familias mexicanas.

De acuerdo a UNICEF, antes de la pandemia el 20% de la población mexicana sufría de una carencia en su canasta básica de alimentos, sin embargo, ahora esta cifra llegó al 50%. Además, se calcula que el 14% de los menores de 5 años sufre las consecuencias de la desnutrición crónica.

En el otro grupo de menores con un mejor nivel económico, el problema radica en que la inactividad en casa y la mala nutrición incrementaron los casos de obesidad, a futuro podría transformarse en una diabetes durante su vida adulta.

Según Unicef, México figura entre los primeros lugares en Latinoamérica en obesidad infantil ya que afecta a 1 de cada 20 menores de 5 años y 1 de cada tres, en el caso de la población comprendida entre los 6 y 19 años.

En Europa, uno de los primeros lugares es ocupado por España que registra una prevalencia de obesidad infantil y juvenil en España superior al 14 %, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).