Dalila Sarabia
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Uno de los tantos cambios con la pandemia de Covid-19 será la forma de enseñanza.
En las últimas semanas se ha evidenciado que la impartición de conocimiento no puede hacerse sólo por videollamadas o videos en televisión, pero tampoco en salones de 40 estudiantes y un maestro.
Por ello, Benilde García, doctora en Psicología Educativa, señaló que la emergencia sanitaria a nivel mundial debe significar un cambio de paradigma.
No sólo se deben incluir las nuevas tecnologías al modelo educativo -propuesta que en México ha fracasado varias ocasiones-, sino que también se debe contar con la participación permanente de padres de familia, quienes ahora han adoptado el papel de maestros.
“Debemos regresar a una docencia alternativa, interactuante y, sobre todo, centrada en los aprendizajes”, afirmó la académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Desde el 23 de marzo, 235 mil escuelas de educación básica en el País cerraron dejando a 40 millones de alumnos en incertidumbre sobre su aprendizaje, así como 360 mil 883 alumnos de la UNAM, además de los matriculados en otros centros educativos y colegios privados.
La experta consideró que se debe realizar un diagnóstico profundo de la situación y los resultados preliminares de este cambio en el modelo de enseñanza, sin descartar la relación entre estudiantes y maestros, puntualizó.
Según datos presentados en su ponencia virtual “Covid-19: Impacto, desafíos y oportunidades para la Educación”, organizada por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM, los estudiantes de primaria disfrutan las clases en casa al estar con sus papás.
En tanto, los universitarios aseguran que no aprenderán con el mismo nivel que en las aulas, extrañan a sus compañeros y presentan cuadros de estrés y tristeza ante la falta de interacción.
“No habrá que hacer a un lado las escuelas, ni cerrarlas, porque ahí es un espacio de encuentro”, subrayó la académica.
“Hay que repensar los principios de enseñanza y reequilibrar el aprendizaje cara a cara y el aprendizaje en línea”.
Para dimensionar el desafío, la especialista compartió que entre el 1 y el 23 de marzo, 183 países tomaron la decisión de cerrar todos sus planteles educativos, afectando al 90 por ciento de los estudiantes en el mundo.
El cierre de escuelas fue una decisión tomada con urgencia y para priorizar la salud de la población, por lo que García consideró que el momento es único y hay se debe aprovechar en aras de mejorar el modelo educativo y atender las desigualdades reveladas con la pandemia.