El secretario general de la sección uno del SNTE, Mario Armando Valdés Herrera, denunció ayer que el consumo de la comida “chatarra” no ha sido posible eliminarla de los estudiantes de primaria; si bien ha mejorado tal situación dentro de las escuelas, todo el esfuerzo se pierde cuando salen de clases y la adquieren en las tiendas externas o en puestos en la vía pública.

Al mismo tiempo, se pronunció para que el IEA proceda a una nueva revisión de los alimentos que se comercializan en las cooperativas escolares, para asegurar la venta de productos nutritivos para la comunidad estudiantil y quitar los refrescos, apuntó.

Incluso, aseveró que muchos padres de familia alientan todavía el consumo de alimentos no nutritivos, cuya realidad entorpece que los niños y los adolescentes tengan un mejor aprendizaje de los distintos conocimientos y habilidades que reciben al interior de los planteles educativos.

Aunque en las tiendas cooperativas de las escuelas se aplican estrategias para propiciar una mejor alimentación de la comunidad estudiantil, en los tiempos de recreo, todavía en muchas escuelas las mamás llevan a sus hijos el almuerzo de la mañana y en ellos se les proporcionan alimentos no adecuados para el sano desarrollo del menor.

Además, muchos padres se encuentran forzados a salir a trabajar para ganarse el sustento diario, donde en muchas ocasiones no se dejan los alimentos a los niños, adolescentes y jóvenes en el hogar; otros sencillamente no cuentan con los ingresos económicos para dotar lo suficiente a sus hijos, y en especial los alimentos nutritivos necesarios para un mejor desarrollo mental, físico y emocional.

El dirigente magisterial detalló que en los planteles educativos, especialmente en las primarias, se ven a mamás que no alcanzaron a preparar algún alimento nutritivo a sus hijos y llegan con un bolillo con una rebanada de jamón y un jugo. No obstante, se comprende que a muchos padres de familia no les alcanza el salario para ofrecer una alimentación nutritiva, como lo sugiere el plato del buen comer.

Mario Armando Valdés Herrera expresó que los padres de familia hacen su esfuerzo por alimentar a sus hijos, a quienes les ofrecen una sopa, frijoles, tortillas y el refresco, éste último no falta en la mesa de los hogares, pero no consideran comprar frutas y verduras de temporada, que son más económicas.

Esta realidad se observa en todas esas familias con un poder económicos medio y bajo, pero sin duda que la alimentación de los niños va en función de la concientización de los padres de familia, ya que hay escuelas a las cuales acuden muchos profesionistas, quienes envían al niño con su loncherita.

En la actualidad, estimó que un 60% de los niños de primaria llevan lonche a la escuela, el porcentaje restante no lo lleva y debe comprar dentro de las cooperativas o esperar a que le lleve su mamá o la abuela, en aquellos planteles en los que les permiten acercarse por los barrotes para entregárselos a las horas de recreo.