José Luis Quintanar Stephano

En la ciencia existe una premisa fundamental: compartir la información obtenida ya sea observacional, analítica o experimental. El compartir dicha información es una obligación moral para aquellos a quienes se les ha otorgado la facultad de poder realizar investigación con recursos públicos. Una forma de compartir la información es a través de la revista científica, la cual es una publicación periódica con un número determinado de páginas, que forman una unidad física y que frecuentemente se agrupan para formar volúmenes. Actualmente las revistas científicas se presentan en dos versiones, la tradicional impresa y la versión digital. La versión impresa implica más tiempo y costos de producción, así como un sistema de distribución y acceso más lento y limitado. Mientras que la versión digital es justamente lo contrario. Dentro de las funciones de este tipo de revistas están las de actualizar y divulgar el conocimiento, mostrar nuevas técnicas experimentales, garantizar el rigor científico (pares) y el de evitar la duplicación de trabajos.

Con la invención de la imprenta de Gutenberg, alrededor del año 1450, se potenció la producción de libros en Europa hasta varios millones de ellos en los primeros cincuenta años de su invención. Fue hasta el año 1665 en que aparecieron las primeras revistas científicas como tal: en Inglaterra el «Journal Philosophical Transactions” y en Francia el “Journal de Sçavans” siendo Denise de Sallo el fundador de este último y con la idea de satisfacer la curiosidad y aportar conocimientos a sus lectores, especialmente a aquellos que no leían libros enteros por falta de tiempo o por pereza.

Como ejemplo de la importancia de la difusión científica, es el caso de la pandemia de la viruela en el siglo XVIII. En aquella época en Europa, habían fallecido alrededor de 60 millones de personas y en México más de 3 millones a partir de la llegada de los españoles en 1519. Eduard Jenner, un médico inglés, publicó tres artículos científicos entre el año 1798 y 1800, en los cuales compartía sus hallazgos sobre la vacunación contra la viruela. La información científica llegó a manos del médico español Francisco Balmis, quien trajo la vacuna al Nuevo Mundo salvando a millones de vidas.

En la actualidad, existe un sinnúmero de revistas científicas especializadas, prácticamente en todas las áreas del conocimiento. Específicamente en el área de salud, hay un interés particular en difundir los resultados de investigación con el mayor impacto a nivel mundial. Hoy en día los focos se centran en temas como el hambre, el ébola, la malaria, el genoma humano, la tuberculosis, el cáncer, la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes, la inteligencia artificial y el COVID-19.

Como reflejo de la dinámica de la publicación científica, se tiene el caso del COVID-19, donde hasta agosto de 2021, se habían publicado aproximadamente 130 mil documentos relacionados con esta enfermedad. Gracias a estas publicaciones, empresas farmacéuticas, gobiernos o instituciones independientes, han podido realizar sus investigaciones y con sus resultados, poder ofrecer una vacuna que como Jenner o Balmis salvan millones de vidas.

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