Janette Rodríguez

 Sin lugar a duda, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de 2030, la participación y el liderazgo de las mujeres en la política y la vida pública en igualdad son fundamentales. Sin embargo, las estadísticas demuestran que la representación de las mujeres aún es insuficiente en todos los niveles de toma de decisiones del mundo.

De acuerdo con la Declaración Universal de Derechos Humanos, “toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país… Al acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país… La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público…” (Asamblea General de la ONU, 1948: Artículo 21). Mucho antes de la aparición de esta declaración y hasta la actualidad, las mujeres han padecido circunstancias específicas que las han suprimido tanto de la vida pública y política como del acceso a derechos básicos, por ejemplo, la educación y salud sexual al igual que la reproductiva.

Compartiré algunos datos estadísticos obtenidos del más reciente estudio de la Unión Interparlamentaria y ONU Mujeres (2023).

  1. Mujeres en cargos directivos gubernamentales
    • Al 15 de septiembre de 2023, hay 26 países donde 28 mujeres se desempeñan como jefas de Estado y/o de Gobierno. Lo que significa que, al paso al que vamos, la igualdad de género en las más altas esferas de decisión no se logrará por otros 100 años.
    • Sólo 15 países están presididos por una jefa de Estado, y 16 países tienen jefas de Gobierno.
    • Al 1 de enero de 2023, las mujeres representan el 22.8 % de miembros de gabinete dirigiendo ministerios que lideran un área política. Sólo hay 13 países en los que las mujeres ocupan el 50 % o más de los puestos de ministras del gabinete que dirigen áreas políticas.
  2. Mujeres en los parlamentos nacionales
    • Únicamente el 26.5 % de los escaños parlamentarios nacionales están ocupados por mujeres, porcentaje que aumentó desde el 11 % registrado en 1995.
    • Sólo seis países tienen un 50 % o más de mujeres en el parlamento en cámaras bajas o parlamentos unicamerales: Rwanda (61 %), Cuba (53 %), Nicaragua (52 %), México (50 %), Nueva Zelanda (50 %) y Emiratos Árabes Unidos (50 %).
    • En todo el mundo, hay 22 estados en los que las mujeres ocupan menos del 10 % de los escaños en cámaras bajas o parlamentos unicamerales, incluida una cámara baja en la que no hay ninguna mujer.
    • Con el nivel de avance actual, la paridad de género en los cuerpos legislativos nacionales no se logrará antes de 2063.
  3. Mujeres en los gobiernos locales
    • Los datos sobre 141 países muestran que las mujeres constituyen más de 3 millones (35.5 %) de representantes en los cuerpos deliberativos locales. En sólo tres países se ha alcanzado el 50 %, y en otros 22 países, más del 40 % de mujeres en gobiernos locales.

Lo anterior nos obliga tanto a la reflexión como a visibilizar ¿cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las mujeres líderes que buscan participar activamente para incorporarse a cargos de elección popular?

  • Históricamente se les negaba su derecho a participar.
  • Se ponía en duda su capacidad.
  • Escaso número de candidatas y acceso desigual al financiamiento.
  • Dinámicas partidarias internas y estereotipos de género.
  • Discriminación, críticas injustificadas y poco reconocimiento.

Motivo por el cual, en las últimas décadas, las mujeres han levantado la voz y exigido una solución a demandas de gran trascendencia e impacto no sólo en su familia sino en la sociedad en general, como: la posibilidad de vivir una sexualidad más libre, la elección de la maternidad y/o de la soltería, compartir las tareas domésticas y manifestarse en contra del maltrato.

Además de lo expuesto, las mujeres son víctimas de violencia política, definida como las acciones agresivas cometidas por una o varias personas que causen daño físico, psicológico o sexual en contra de una mujer o varias, en ejercicio de la representación política.

No obstante, la evidencia es contundente y demuestra que la presencia de mujeres líderes en los procesos de toma de decisiones políticas mejora dichos procesos, ya que demuestran liderazgo político asertivo, al trabajar por encima de las divisiones partidarias en grupos parlamentarios de mujeres —incluso en los escenarios políticos más agresivos— y al defender asuntos de igualdad de género como la eliminación de la violencia de género, licencias parentales y cuidado infantil, pensiones, leyes de igualdad de género y reforma electoral.

El reto es definitivamente grande a nivel mundial, por ello la meta común adoptada internacionalmente en “la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing” es lograr la participación política y distribución equilibrada del poder entre hombres y mujeres en la toma de decisiones.

Janette Rodríguez
Directora General DIA1
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