Tonatiúh Rubín 
Agencia Reforma

CDMX.- América Latina y el Caribe contribuyen con el 16 por ciento de la huella de carbono mundial derivada de la pérdida y desperdicio de alimentos, señala un reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

La huella de carbono de la comida representa el total de gases de efecto invernadero emitidos durante el ciclo de vida de un producto, señala el informe “El estado de la alimentación y la agricultura 2019”.

A nivel global, la región con mayor aportación es Asia Central y Meridional, seguida por América del Norte y Europa.

“Se prevé que el crecimiento demográfico y el aumento de los ingresos conducirán a un incremento en la demanda de productos agrícolas, ejerciendo aún más presión sobre los recursos naturales mundiales”, advierte el organismo internacional.

Latinoamerica también contribuyó con el nueve por ciento de la huella de la tierra mundial ocasionado por las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Este indicador señala la superficie de tierra necesaria para producir alimentos.

La huella de agua, que representa toda el agua dulce utilizada para producir y suministrar alimentos al consumidor final, fue del cinco por ciento en la región.

“Ello pone de relieve la urgencia de reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, ya que siempre mejorará la eficiencia de la utilización de los recursos naturales y disminuirán las emisiones de gases de efecto invernadero”, apunta el reporte.

Según el estudio de la FAO, América Latina y el Caribe pierde el 12 por ciento de sus alimentos antes de llegar al comercio minorista. Esta cifra coloca a la región por debajo del promedio global de 14 por ciento.