Israel Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- En las calles de urbes amenazadas por la casi fantasmal presencia de la pandemia, algunos hombres pasean despreocupados e indiferentes a todo riesgo. Sin cubrebocas en el rostro.
¿Acaso no temen contraer el virus que ha mermado poblaciones a lo largo de todo el mundo? ¿Qué puede ser más importante que la propia salud y la de los más cercanos? Que su masculinidad no sea puesta en duda, ni más ni menos.
Una cuestión ideológica de estatus que ha propiciado la renuencia en algunos varones al uso del insumo más básico para prevenir las infecciones y dispersión del SARS-CoV-2, y que alrededor del mundo se perfila como uno de los posibles factores tras las altas cifras de contagios y decesos entre hombres.
“En la forma en que se educa a los varones y aprenden todos estos preceptos de una suerte de modelo idealizado de la masculinidad está justamente el desarrollar esta idea de ser personas invulnerables, inmortales, inmunes. Parte de la exigencia de la masculinidad es dar cuenta de su valentía, de su arrojo, que nada les detiene”, detalla en entrevista la psicóloga Tania Rocha.
La especialista en temas de género se ha encontrado con esto al escuchar a mujeres cuyos padres o parejas se infectaron o incluso fallecieron por negarse a atender las medidas de seguridad sanitaria.
“En la experiencia de hijas, esposas o compañeras de hombres que han enfermado de Covid, además de la tristeza o malestar, hay un enojo porque lo consideran un acto egoísta en el sentido de que podía haberse cuidado, podía haber hecho ciertas cosas; ‘se le dijo y siempre decía no, a mí no me va a pasar, es un invento'”.
Gendes, la asociación civil mexicana especializada en el trabajo con hombres, también ha identificado este comportamiento a través de la línea telefónica de atención implementada desde el principio de la contingencia para brindar asesoría.
“En esas llamadas hemos detectado situaciones así, que a partir de los mandatos tradicionales machistas (los hombres) dicen: ‘Esto no es real, esto es un invento’, y desafían el fenómeno exponiéndose y, peor aún, exponiendo a las personas que dicen más amar”, cuenta a Grupo REFORMA Mauro Vargas, director general y cofundador de la organización.
“Muchas llamadas van en ese sentido, en la lógica de: ‘¿Verdad que no es real?’. Quieren confirmar que es una falacia o un artilugio del Gobierno”, continúa. “También llaman familiares, sobre todo parejas diciendo: ‘Oigan, ¿qué pueden hacer? Porque mi esposo no me está haciendo caso; él dice que eso no existe y está saliendo y yo tengo miedo porque además en mi casa viven mis suegros o mis papás”.
La bióloga y periodista Emily Willingham incluso lo ha comparado con el rechazo de algunos hombres al uso del condón durante el surgimiento y la paulatina expansión del VIH/Sida en Estados Unidos. En ambos casos está presente la ideológica construcción de una determinada masculinidad.
“La Asociación Psicológica Americana ha definido está ideología como una ‘particular constelación de normas’ que demandan que los hombres se adscriban a la ‘aventura, el riesgo y la violencia’. Ciertamente, elegir no utilizar el equipo de protección más simple durante la pandemia es tanto un riesgo como una aventura”, escribió la experta en Scientific American.
Razones por las que Rocha es enfática al señalar que previo al Covid-19 vivíamos ya con un virus aún más importante: el patriarcado, dentro del cual el machismo figura como una cepa peligrosa.
“Y el problema con esto es que está tan arraigado culturalmente, simbólicamente, que puede ser realmente complejo que los varones tomen consciencia de la situación si no les atraviesa, si no les implica de pronto un costo”, sostiene.

Precariedad: el otro virus
Atender una problemática de esta magnitud –el no querer usar cubrebocas–, dice Tania Rocha, es bastante retador.
Hay que empezar por entender que tales hombres, además del imperativo social de cómo ser varón, pueden estar lidiando con la precariedad. Por lo que evitar infectarse de coronavirus puede no resultarles tan importante como salir a conseguir comida.
“Entonces quizá no hay las condiciones mínimas indispensables para que de pronto tú llegues y les digas: Oye, ¿por qué no traes cubrebocas?”, indica la experta.
Vargas subraya la importancia de no estigmatizar como locos, tontos o simplemente cabrones a este tipo de hombres que no hacen sino actúar en congruencia al cuerpo de ideas de una cultura que tradicionalmente les ha dictado que, en tanto hombres, deben ser fuertes, temerarios y afrontar las cosas sin expresar emociones.
“Si no acceden al proceso de reflexión o de análisis crítico propositivo sobre lo que significa ser hombre, pues actúan con apego a lo que han aprendido, y el aprendizaje en este País sigue siendo predominantemente machista o patriarcal.
“Ahora, esto no los exime de responsabilidad, y ahí es donde viene la oportunidad del cambio”, destaca. “Podemos desaprender todo este tipo de constructos para reaprender posibilidades constructivas, nutricias, empáticas, solidarias, creativas, verdaderamente igualitarias desde las cuales compartir los espacios mediante permisos y acuerdos”.
Así, lo que Gendes ha buscado con la línea de asistencia telefónica, disponible las 24 horas del día en el 5552642011, es ofrecer un primer ejercicio de atención a la emergencia emocional de los hombres, para canalizalos luego a otros procesos, sean terapias individuales o atención en grupos de reeducación.
Rocha hace hincapié en que los hombres no sean indiferentes a los hechos: estadísticas en las que figuran con un mayor riesgo de morir por Covid-19, posiblemente por características biológicas, pero también por su comportamiento durante la contingencia.
Y, aunado a esto, recordarles aquello que podrían perder.
“(Deben) pensar que cada vez que cada uno de ellos no se cuida pone en riesgo a las personas, por lo menos a las que ama, a las que quiere, a las que le interesa que estén bien”, comenta, sin pasar por alto el fomento al autocuidado, aspecto severamente desestimado por la ideología machista.
“Reiterar que no se pierde masculinidad ni virilidad por traer un cubrebocas, por mantener la sana distancia y, sobre todo, por cuidar de ti. Se puede tener una mejor vida en la medida en la cual, como varones, empiecen a cuidar de ustedes”, concluye.