CDMX.- En el destino de Salma Hayek estaba representar a México a nivel internacional.
Sin embargo, antes de hacerlo en Hollywood, como actriz y productora, la veracruzana pudo haberlo hecho como una deportista de alto rendimiento.
En entrevista con la revista Ok!, la protagonista de Frida y Pistolero contó que fue escogida para representar al país en gimnasia, pero su padre, Sami Hayek, se negó a que participara.
“Hubo un camino que no tomé y qué me atormentó durante muchos años. Cuando era pequeña fui seleccionada para las Olimpiadas en gimnasia y mi padre se negó a dejarme ir, iría a un internado a los 9 años en otra ciudad donde iba a ejercitarme durante seis horas al día.
“Le guardé mucho rencor a mi papá. Me dijo: ‘No quise que no vivieras una infancia’. Y ahora estoy muy feliz de no haber tomado ese camino porque realmente me gusta mi vida”, compartió.
Ahora, la oriunda de Coatzacoalcos es una de las consentidas de la industria hollywoodense, y junto a su esposo Francois-Henri Pinault y su hija Valentina, de 12 años, tiene una vida que pudo haber sido muy diferente.
“Soy muy muy afortunada por ello y me sorprenden mis instintos de bruja porque muchas de las cosas que hago impulsivamente no tienen sentido incluso para mí, pero simplemente sé que tengo que hacerlas.
“Y en términos de amor creo que todos los caminos que he tomado me han llevado a descubrir al gran amor de mi vida, y ese gran amor me trajo al otro amor de mi vida, mi hija. Entonces en mi caso fui muy muy afortunada de no haberme ido por otros caminos, algunos de ellos prometedores”, resaltó. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)