Mariana Morales
Agencia Reforma

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS,.-Unos 20 tzotziles originarios de Pantelhó en los Altos de Chiapas quienes el pasado jueves huyeron por la violencia que desató un grupo armado, quedaron refugiados en una vivienda particular de esta ciudad, luego de dormir en la calle porque el Gobierno del Estado no había instalado un albergue.
“María”, una joven madre de tres menores de edad dejó su casita de tabla ubicada en la entrada al pueblo, en el barrio El Reparo, debido a que todos los colonos ya tenían dos días de caminar a oscuras luego de que desconocidos cortaron la luz y porque no podían salir de la comunidad debido a los disparos que escuchaban.
Estos indígenas aseguran que durante el martes y miércoles comenzaron los problemas en la comunidad, entre balaceras, y ninguna autoridad se acercó a brindarles atención. Sostienen que desde las rendijas de sus casas de tabla en Pantelhó vieron a hombres armados con pasamontañas en la cara.
El terror provocó que por la mañana del jueves María tomara a su bebé de cuatro meses y sus hijos de 15 y 17 años para dejar la vivienda.
Debido a que el grupo armado tenía bloqueada con troncos la entrada al poblado, ella y sus hijos se metieron al monte para encontrar la carretera por donde caminó ocho horas hasta que un conductor le ofreció traerla a esta ciudad a donde llegaron a las 11 de la noche del viernes para dormir en la calle.
“Al otro día, a las 11 de la mañana, unas personas nos trajeron a esta casa donde nos dieron cobijas, comida y donde están más desplazados (de Pantelhó); esto es terrible, lo único que pido es que se calmen y regresar a casa”, dice, mientras llora.
Cuentan estos tzotziles que el desplazamiento sucedió durante todo el jueves, antes y después de que el grupo armado emboscó a elementos del Ejército, Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC) del Estado quienes pretendían liberar la entrada al poblado, pero resultaron 9 elementos heridos.
El señor Benito, un campesino que vive con su esposa en el barrio Guadalupe, ubicado en la entrada al poblado, asegura que los disparos se escuchaban a 300 metros por lo que ya no podía salir a trabajar y que tenía miedo de morir, por lo que decidió huir la mañana del jueves.
“Salimos por el desvío la Piedra y ya en la carretera un señor nos trajo a San Cristóbal, esa noche dormimos en el parque hasta la mañana que estas personas buenas nos ayudaron. Mi pendiente es que mi hermana se quede allá, ella dijo que también quería salir del pueblo, y aquí veo gente asustada”, explica.
Aunque no hay una cifra exacta de cuántos indígenas de Pantelhó se desplazaron por la violencia, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas calcula que son alrededor de 2 mil.
“Lo que sí es cierto es que hay 60 desplazados más en otras tres casas particulares de esta ciudad”, dice José Luis Mandujano, un conocido activista que ofreció ayuda a María y a Benito.
El jueves por la noche, el señor Mandujano fue por unos 15 desplazados a la entrada de San Cristóbal de las Casas y los llevó a su vivienda, pero durante la madrugada llegaron más personas.
De acuerdo con pobladores, en Pantelhó hay recorridos de la GN y Ejército, pero ya suman cuatro días sin energía eléctrica, los comercios están cerrados y el centro del poblado luce vacío.

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