Tania Casillas
Agencia Reforma

TONALÁ, Jalisco.- A María Guadalupe no le gustan los perros, pero cuando supo que su casa podría explotar, agarró a su mascota como parte de su familia.
El aroma a gasolina la despertó, pero otros habitantes de Tololotlán, en Tonalá, interrumpieron el sueño cuando policías tocaron a sus puertas.
«Eran como las 5 de la mañana cuando me desperté por el olor, pensé que mi hija había metido algún líquido», recordó María Guadalupe.
Después, una llamada de su hermana, quien vive en la misma cuadra, le confirmó que algo andaba mal.
«¿No te huele a gasolina? Vámonos saliendo porque algo pasó», sugirió su familiar.
Los vecinos tuvieron miedo, primero de que la toma clandestina explotara y les quitara la vida; después, de que la explosión destruyera su patrimonio.
Sintieron temor toda la mañana, aunque ya estaban lejos del sitio de la fuga de combustible.
La familia de María Guadalupe se puso a salvo en la casa de su hermana, en el poblado de La Laja, en Zapotlanejo.
«(También) teníamos miedo de que se metieran a robar las pocas cosas que uno tiene. Pensaba: me puedo quedar sin nada, sin casa y sin nada, vivos, pero sin nada'», fue lo que pensó la mujer.
A las 14:30 horas le dijeron que era seguro regresar a su casa y volvió caminando, rodeada de sus hijas y cargando a su perro.
De forma similar vivió la emergencia la familia Rodríguez Gómez.
«Nos van a dejar encuerados o va a explotar el patrimonio de toda la vida», pensó Marcelina Gómez.
Su familia tiene 21 años viviendo en Tololotlán y ha experimentado tres veces fugas en el poliducto de Pemex.
«Andamos mal, desveladas, mareadas y con náuseas», explicó, por parte, Martha Elena Rodríguez.
Otros vecinos se quedaron en sus casas pese al riesgo de explosión, como «Luis», quien decidió terminar de pintar una manualidad mientras pasaba la emergencia.
En tanto, bomberos del Estado y de Tonalá, así como personal de Seguridad Física de Pemex y de la Policía municipal se repartieron por la colonia, aguantando el ambiente por el frío y el olor a combustible.
Aproximadamente a las 11:00 horas, la luz del sol disipó la nube blanca de gasolina. Se fue el frío y la niebla de una tragedia.