Josemaría León Lara Díaz Torre

La primera vez que la escuché fue en un comercial de cerveza en televisión, cuando aún era niño. No se trataba de otra cosa más que la música de fondo en un espacio publicitario, pero para mí representó una experiencia ciertamente agradable y placentera; en ese tiempo, yo no tenía más de diez años, y lo que años más tarde redescubriría como el Huapango de Moncayo era ya una pieza invaluable del mexicanismo reciente.
Hace no muchos años, tuve la oportunidad de acudir al Teatro Aguascalientes a presenciar un concierto que ofrecieron en conjunto la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes (OSA) y el famoso Mariachi Vargas de Tecalitlán; no cabe duda que la mancuerna musical de aquella noche, me abrió el panorama sobre la hermosa que es la música tradicional de nuestro país. Ese concierto de música mexicana en orquesta, tuvo su momento cumbre con la interpretación del famoso Huapango.
Hoy, hace precisamente 59 años falleció José Pablo Moncayo, mente maestra que a muy corta edad compuso lo que para muchos es considerado el segundo Himno Nacional Mexicano. Pieza musical que encuentra su inspiración en los huapangos veracruzanos, el Huapango de Moncayo es y seguirá siendo el embajador más completo de cultura mexicana alrededor del mundo.
México cuenta con una amplia gama de manifestaciones culturales que nos pone en un lugar bastante importante a nivel mundial. Pero para esto hemos tenido que pasar por ciertos acontecimientos históricos que han ido forjando e inspirando al folclor y la cultura nacional. Somos un pueblo, que cuando nos hemos visto en dificultades, hemos optado por la unidad y el orgullo de quienes somos y lo que somos.
Es probablemente momento de voltear al pasado, aprender de nuestros propios ejemplos y quizás encontrar la inspiración en todo aquello que nos caracteriza e identifica. Al conmemorar un año más de la partida de don José Pablo Moncayo, probablemente podamos encontrar es pequeño empujón que necesitamos, al admirar y respetar su obra y legado; al verlo como un ejemplo de amor a la patria.
Estamos acostumbrados a culpar a quien sea, menos a nosotros mismos. No niego que se pueda tratar en muchas ocasiones de nuestra idiosincrasia, al escudarnos en lo que tengamos a la mano, para así no enfrentar nuestras responsabilidades personales, además de las responsabilidades que tenemos para con nuestras comunidades, nuestro estado y por supuesto para con México.
El pesimismo colectivo en el que vivimos en la actualidad, no nos permite ver que la solución a nuestras calamidades como país, se encuentra en nosotros mismos. Sin embargo las brechas que nos separan y dividen, háblese de la generacional, la social, la económica y sobre todo la ideológica, no nos permiten ver más allá de los defectos ajenos y el no reconocer los propios.
A México lo hacemos todos, entendiendo que de manera colectiva podemos ser más fuertes. Todos sabemos que la situación actual ha venido a mermar las esperanzas a futuro, pero basta con reconocer nuestro grado de culpabilidad y probablemente encontrar la inspiración en algo que ya es nuestro y que además nos identifica; como podría ser el caso de Huapango de Moncayo.

@ChemaLeonLara
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