RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

 El presidente del PRI, el campechano Alejandro Moreno Cárdenas, más conocido como ‘Alito’ está llevando a lo que queda del PRI de plano al precipicio, al venderse descaradamente a los intereses de MORENA en el tema de la Guardia Nacional, pues luego de que maquiavélicamente el presidente López Obrador le apretara donde más le iba a doler, con grabaciones y estados de cuenta de las diferentes adquisiciones de terrenos y residencias en su natal Campeche, cuando fue gobernador, teniendo como verduga ejecutora a la gobernadora por MORENA, Layda Sansores, hija del ex presidente nacional priísta y ex gobernador de Campeche, Carlos “El Negro” Sansores Pérez. A ‘Alito’ lo amedrentaron fácilmente por el rosario de tranzas que hizo en su natal Campeche y lo doblaron fácilmente. Y está jugada le salió de tres bandas al presidente, pues además de doblar a ‘Alito’ también le dieron un golpe mortal al PRI pues dos de los partidos que se habían integrado en la alianza partidista “Va por México” , el PAN y el PRD, ya anunciaron que de aprobar los diputados priistas el día de hoy en la Cámara de Diputados la iniciativa del presidente López Obrador, que es una modificación constitucional que le permitirá al presidente y a quien sea su sucesor en la Presidencia, utilizar legalmente las Fuerzas Armadas para labores de seguridad hasta el año 2028, romperían definitivamente con los priístas. Desde ahora podemos asegurar que ‘Alito’ dará la línea a sus huestes en la Cámara de Diputados de votar a favor de dicha iniciativa y el rompimiento con el PAN y el PRD se llevará a cabo. Esto fortalecerá enormidades al presidente y desde luego a MORENA y a quien sea su candidato a la presidencia.

Sin duda que el integrar a la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional se puede considerar más una decisión política que de seguridad. Primero porque jurídicamente no tiene pies ni cabeza. Es claro, como lo dijo Ricardo Monreal, que hasta un aprendiz de abogado sabe que claramente esta iniciativa viola la constitución de manera abierta. Por lo tanto, MORENA y el presidente están aprobando una legislación que es violatoria de la Constitución, para ganar tiempo. Y entonces la pregunta sería: ¿Ganar tiempo para qué? Y aquí abriríamos una serie de especulaciones: Que no quieren rendir cuentas por la falta de resultados de la Guardia Nacional como el hecho de que no han rendido cuentas del uso de recursos. Así como que la Guardia Nacional no ha cumplido con lo que se ofreció en 2019, que iba a ser una organización civil temporalmente con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Pero en los hechos se ha militarizado y ahora se va administrativamente a llevar a cabo. Por ello es una decisión política. Por alguna razón muchos piensan, y lo hemos leído en algunos artículos, que se debe al hecho de que en 2024, cuando se regresen las Fuerzas Armadas a sus cuarteles, la Guardia Nacional, que no tiene personal civil porque la mayor parte son militares, se quedaría desnuda y básicamente el país se quedaría sin nada porque López Obrador desmontó la Policía Federal pero en su lugar no ha creado una Guardia Nacional civil sino más bien a las Fuerzas Armadas les puso un letrero y les llamó “Guardia Nacional”, lo que es realmente una simulación. Por ello sí es una decisión política que tiene una enorme vulnerabilidad, porque la Corte cuando resuelva esto en uno, dos o tres años, seguramente va a revocarlo porque es indefendible. Por ello optarán porque lo defienda el próximo gobierno.

La segunda preocupación es el tema del impacto de mediano plazo. Esto tiene dos problemas y reitero que la mayor parte de la población ve bien esto y en eso se apoya López Obrador para decir: “La gente apoya que las Fuerzas Armadas controlen a la Guardia Nacional”. Pero a mediano plazo el primer problema es que se va a disminuir aún más la corresponsabilidad de los estados y de los municipios para contribuir a combatir la inseguridad. Se ha escuchado decir a algunos gobernadores que desde hace tiempo han dicho que les han reducido los fondos de apoyo a la seguridad pública, ya no hay dinero para las policías estatales, el Gobierno quiere hacerse cargo de todo, etc., entonces los gobernadores y alcaldes no ven ninguna razón para ellos invertir dinero. Y con esta decisión de que la Guardia Nacional va a ser parte de la Sedena de manera permanente, los gobernadores al no tener dinero dirán que se hagan cargo ellos. A ello habría que agregarle que al Gobierno Federal no le interesa ni su opinión ni su contribución. Entonces eso sería lo primero, que les quitarán la responsabilidad a los gobernadores y a los alcaldes de hacer algo en este tema.

El segundo punto tiene que ver con un asunto de balance de poder. Los militares han adquirido poder de dinero, influencia y decisión. Muchos comentan que esta decisión en realidad es de los militares, que le exigieron a López Obrador que hiciera esto para protegerlos en el cambio de Gobierno. Pero el hecho es que los militares se vuelven cada vez más una figura intocable a la cual los civiles no les quieren exigir cuentas. Uno de los grandes problemas por los cuales esta decisión es muy cuestionable es porque los militares no han dado cuentas de su papel en el combate a la inseguridad y con esta decisión menos van a dar cuentas de la administración de la Guardia Nacional. Eso es muy preocupante y esto simplemente va a agudizar ese tema.

Todo lo anterior es muy malo. Imagínese usted que algo malo para el futuro del país es popular con la gente. Y finalmente los partidos y los políticos no se quieren pelear abiertamente con los militares. A diferencia de la reforma eléctrica donde hubo un núcleo importante de políticos y de partidos que se enfrentaron, en este asunto han sido más temerosos porque los militares claramente están cabildeando a favor de este tema. En conclusión, lo anterior nos parece una muy mala noticia para el país. Hoy tendremos noticias de como terminara esto.