Después de la Conquista llegó a México la tradición católica de Los Reyes Magos, misma que se mantuvo durante el Virreinato y no tardaron en comenzar las adecuaciones dignas del país, que poco a poco han revolucionado las características originales de la llegada, por ejemplo los fastuosos nacimientos, partir la rosca y enviarle una cartita a los Reyes Magos.

Esta fecha puede ser para algunos de nostalgia, pues oficialmente termina con la Navidad y el famoso maratón “Guadalupe–Reyes”, pero para México las celebraciones nunca paran, así que se conecta con el 2 de febrero, el día de la Candelaria, donde a aquellos que tuvieron la fortuna de sacarse el Niño Dios, les tocará patrocinar los tamales, más no es motivo de enojo o discordia si les sale la sorpresa en la partida o mordida de pan, pues representa la abundancia venidera, de vigencia anual.

En la fiesta de la Epifanía, la recepción de los Reyes Magos es el 6 de enero en todo país católico. Existen registros históricos de cristianos, sirios y armenios que insinúan variaciones a la historia que conocemos, pues dicen que no sólo eran tres Reyes Magos, sino una docena. El filósofo Herodoto aseguraba que practicaban medicina, adivinación, astrología y que eran parte de una tribu sacerdotal persa.

Muchos se cuestionan ¿Cuándo se debe comer la rosca? Y la respuesta: “es hoy, es hoy”. Aunque incluso ya se consigue este pan durante todo el año, sobre todo después de la pandemia, la tradición más socorrida dicta que, luego de que los niños, únicamente los mexicanos, ponen su cartita a los Reyes en un zapato, sugiriendo un regalo a cambio de su buen comportamiento y éstos la noche del 5, madrugada del 6, dejan por arte de magia dichos obsequios que los niños reciben con fervor por la mañana y mientras juegan, degustan en familia la rosca.

Melchor, Gaspar y Baltazar acompañados de sus camellos que les facilitaron la llegada al establo, cuenta la leyenda que se les esperaba con pan, agua, una copa de licor, un vaso de leche y turrones, a manera de agradecimiento por los obsequios: oro, incienso y mirra, y para que recuperaran fuerza para regresar a sus tierras. Así surge la tradición del la rosca y el chocolate caliente.

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